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Comunidades indígenas, factor importante en las estrategias de responsabilidad social

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Las comunidades indígenas han sido partícipes de las estrategias de responsabilidad social de las empresas. Éstas, representan un gran potencial en materia de seguridad alimentaria, lo que significa, que al producir localmente, las personas tienen acceso a adquirir alimentos seguros y nutritivos. Por ello, se ha buscado que las comunidades tengan mayor acceso a los mercados, recursos financieros y fuentes estables de producción con lo que, además de brindar productos de calidad, tengan acceso a una “vida digna”, término que Restaurantes Toks ha adoptado como una línea de acción en materia de RSE.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en uno de sus estudios, “Política sobre pueblos indígenas y tribales”, recalca la prioridad que tienen estas comunidades, para incidir de manera gradual en el crecimiento del país. Este instrumento expone que se debe de reconocer, promover y fortalecer a estos pueblos como parte de una acción sustentable; principio en el que Toks ha creído firmemente, pues ha apoyado a más de 8000 personas, en más de 52 comunidades de toda la República Mexicana.

“Nuestros pueblos indígenas, no solo forman parte cultural del país; también, juegan un rol importante en los negocios, presentes en la cadena de valor como productores y proveedores del consumo local. Ayudarlos a crecer, es la parte más gratificante para Toks, y lo mejor es que no representa esfuerzos extras a nuestras funciones dentro del grupo” señala Gustavo Pérez Berlanga, Director de Responsabilidad Social de los restaurantes.

En este contexto, la estrecha relación entre una comunidad indígena y un producto local es indiscutible, pues gran cantidad de estos bienes, también conocidos como artesanales, son elaborados por pueblos indígenas, quienes utilizan los recursos que provee la región en la que habitan, logrando promover la economía nacional.

Es importante aprovechar el desarrollo de estos productos, pues son recetas únicas elaboradas por etnias llenas de tradición, que en muchas ocasiones, al haber producción pero no consumo local, se desperdician los recursos para su elaboración. Por citar un ejemplo: el desperdicio del agua, al cultivar un alimento que no se logró vender en su totalidad.

Consumir artículos de este tipo, también, fomenta la biodiversidad alimentaria y mejora la inocuidad de los alimentos. Estas condiciones y prácticas de cultivo de la región hacen que el producto preserve su calidad y no requiere elementos transgénicos para su desarrollo. Así, es más sano, más barato y más fresco consumirlos. Se reducen las emisiones de gases contaminantes al reducir las distancias de transportación; tienen un mejor sabor; y sin duda, aportan un beneficio aún más enriquecedor, al colaborar al crecimiento de productores locales, así como el cuidado del campo nacional.

El consumo local es una tendencia latente, pero pocas personas, ponen atención en lo que existe detrás de un producto de esta índole, sin saber que el beneficio comienza desde mucho antes, con la presencia y colaboración de dichas comunidades.

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