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Registro Universal de Nacimiento, fundamental para el ejercicio pleno de derechos

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Durante la Semana Interamericana del Derecho a la Identidad se reiteró la importancia del Registro Universal de Nacimiento como un primer paso para asegurar que niños y niñas tengan acceso a derechos como salud, educación y protección. Además contribuye a construir el entorno seguro al cual todos los niños y niñas tienen derecho, ya que funge como un factor de protección frente a violaciones de derechos y diversos tipos de crímenes, entre ellos, las sustracciones, las adopciones ilegales, los desplazamientos, los reclutamientos forzados, las desapariciones o la trata de personas.

La existencia de un sistema de Registro de Nacimiento contribuye a facilitar los medios de búsqueda y localización a través de bases de datos nacionales e internacionales, así como la restitución de niñas y niños a sus hogares, o la reunificación familiar en proceso migratorios.

Se ha registrado un avance en los índices de cobertura del Registro de Nacimiento en América Latina y el Caribe, sin embargo aún persisten desafíos que se deben enfrentar en conjunto, como lo indican los datos de UNICEF de 2016 que advierten que 3.2 millones de niñas y niños menores de 5 años en la región no cuentan con un registro, de los cuales 1 de cada 4 se encuentran en México. Además, en su mayoría, estos niños y niñas pertenecen a los grupos de población en condiciones de mayor pobreza y marginación.

La falta de Registro de Nacimiento es muestra de inequidad y disparidad en nuestras sociedades. La pobreza y la desigualdad son variables que dificultan que niñas y niños puedan acceder oportunamente a su derecho a tener una identidad, lo que a su vez propicia que les sean denegados otros derechos y necesidades básicas.

Los porcentajes de sub-registro y registro tardío que aún permanecen en la mayoría de los países en América Latina y el Caribe se concentran en la población de niñas y niños con mayores desventajas sociales. Por ello, resulta fundamental redoblar los esfuerzos nacionales y regionales para que de forma intersectorial y en vinculación con los programas sociales y del sector salud, se logre llegar a las niñas y niños que aún no están registrados, principalmente a los que se encuentran en las comunidades más alejadas y más excluidas.

El derecho a la identidad es uno de los derechos humanos fundamentales para el desarrollo pleno de las personas y, por lo tanto, los Estados están obligados a legislar y a implementar políticas públicas para garantizar que sea universal y accesible para todos.

Erradicar las barreras culturales, económicas, geográficas o administrativas que impiden que el derecho a la identidad sea accesible y universal requiere de acciones inmediatas. Asegurar las condiciones necesarias para la supervivencia, el desarrollo armónico y la protección de todos los niños y las niñas, es una corresponsabilidad.

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