De Javier Gomá y su Tetralogía de la ejemplaridad

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“Te puedo dar todo –añadía– excepto entusiasmo… nos vimos tres veces, la cuarta se vino a dormir. Apenas llegó se instaló para siempre en mi vida. No hay nada mejor que encontrar un amor a medida” (de Rebajas de amor, Joaquín Sabina).

Manuel Sevillano Bueno*

Uno que asiste a foros aquí y allá (aún recuerdo el MABS 2016) <Management & Business Summit, el evento líder entre directivos y personalidades mundiales organizado por Atresmedia>, donde una sucesión de ponentes, más o menos afortunados, hablan sobre cómo tienen que enfrentar las empresas el futuro. Raro es la receta en la que no aparecen términos como emoción, vivir experiencias, deleite, compromiso (suelen llamarloengagement), salir de zonas de confort, interactuación, enamoramiento, seducción, felicidad, empoderamiento, sé loco y en este plan.
A Javier Gomá le debemos haber puesto el concepto de ejemplaridad, término que salvo error todavía no ha calado en este tipo de foros empresariales, en el centro del debate filosófico. Es un concepto poliédrico que cubre varios ángulos que Javier Gomá desgrana a lo largo de los cuatro libros que forman su Tetralogía de la ejemplaridad. Una de las perspectivas que más llamó mi atención es la impugnación radical que hace del concepto de hombre que nos ha dejado el Romanticismo, el de un individuo profundamente original, extravagante, poco vulgar, que huye de la mediocridad, profundamente creador y que solo atiende a sus impulsos. Frente a este concepto, Gomá apuesta por lo contrario afirmando que “no se trata de lo excepcional sino de lo extraordinario. Lo excepcional es aquello que se sale de la regla y lo extraordinario es aquello que confirma la regla en grado máximo”.
Y es que me parece que las recetas que nos prescriben como fórmula para competir tienen una querencia hacía el denostado romanticismo del que habla Gomá. Basta darse un pequeño paseo por la literatura empresarial que rellena despachos y bibliotecas para encontrar montones de títulos que impulsan a la empresa a ser extravagante, a huir de la mediocridad, de la vulgaridad, a emocionar a los clientes, a sorprenderlos, marcas amorosas que ofrecen no solo productos o servicios de calidad sino toda una experiencia, empresas que buscan deleitar a los trabajadores para atraerlos y retenerlos, Be unique, que diría cualquier pontífice TED. No basta con conducir un coche, hay que disfrutarlo; como no basta tener unas competencias adecuadas al puesto, las empresas buscan gente con un Talento en forma de Ty, por supuesto, Think differento Be water, my friend.
Frente a esa fórmula romanticona proponemos otra que ofrezca, quizás, menos entusiasmo, pero que se instale para siempre en mi vida, la reputación. Justo Villafañe la define como el reconocimiento que losstakeholdersde una compañía hacen de su comportamiento corporativo en función del cumplimiento de sus compromisos y de la satisfacción de las expectativas. Una nueva racionalidad que armonice la lógica de perseguir el beneficio con la ética y la sostenibilidad, “que tu ejemplo produzca en los demás una influencia civilizadora”, que diría Gomá. Cumplir compromisos y satisfacer expectativas armonizando el beneficio con la ética y la sostenibilidad, algo extraordinario y que no debería de ser excepcional, ahí está nuestra propuesta.
*Manuel Sevillano Buenoes Director General de Merco
**Javier Gomá Lanzón es un escritor y ensayista español, autor de la tetralogía de la ejemplaridad y de un monólogo dramático. Es también director de la Fundación Juan March.

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