POR FEDERICO DE ARTEAGA VIDIELLA
Presidente de la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes. Consultor en Gobernanza y Modelos de Financiamiento para la Red de Destinos Turísticos Inteligentes de Iberoamérica. Destinos Turísticos Inteligentes.
Mucho se habla de los Destinos Turísticos Inteligentes y habría que hablar mejor de gestión inteligente de los Destinos. La inteligencia no es una abstracción que se consigue por generación espontánea, sino un sistema de gestión que permite que se desarrolle esa inteligencia en acciones concretas. Si se sigue la metodología de la Secretaría de Turismo de España (SEGITTUR), esta cuenta con cinco pilares: Gober- nanza; Tecnología; Innovación; Sostenibilidad y Accesibilidad. Por tanto, más allá que la sostenibilidad y gobernanza son clave, se trata de un ecosistema complejo que debe integrar todos los pilares.
En este artículo nos concentraremos en sostenibilidad y gobernanza a efectos de analizar dos de los pilares fundamentales en un destino turístico.
Daniel Innerarity filósofo y ensayista español expresa “la gobernanza se refiere al conjunto de procesos, instituciones y normas que se utilizan para tomar decisiones y resolver problemas en una sociedad” [Una teoría de la democracia compleja. Galaxia Gutemberg. 2020]. La gobernanza no se limita a la acción del gobierno o del Estado, sino que involucra a una amplia gama de actores, empresas, organizaciones no gu- bernamentales y ciudadanos individuales. Se basa en la colaboración y el diálogo entre estos actores para lograr objetivos comunes y se despliega en un mundo cada vez más complejo e interconectado, donde los problemas transnacionales, como el cambio climático, la pobreza y la migración, requieren soluciones globales y coordinadas.
La gobernanza se refiere a la forma en que se toman decisiones y se gestionan las relaciones entre los dif- erentes actores y partes interesadas en un determinado ámbito, ya sea en un nivel local, regional o global. Su objetivo es garantizar una gestión efectiva y sostenible de los recursos y de las decisiones que impactan en la comunidad y en el entorno en el que se desarrolla.
La gobernanza no es abstracta, es para que funcione una organización o se solucionen conflictos. La es- tructura debe por tanto seguir a la función y no al revés. Y debe existir trazabilidad y confianza ya que las redes son esencialmente vínculos e interacciones.
Los destinos turísticos, se dan a través de la conformación de Organismos Gestores para la generación de ciudadanía donde confluye, el sector público, el privado, la academia, el tercer sector y los líderes locales. La importancia de la conformación es que esa organización tiene por un lado los componentes del sistema, es decir, los integrantes y, por otro, las interacciones que se producen. A mayor número de integrantes, mayor número de interacciones posibles. Este es un tema que hay que gestionar, seleccionar los inte- grantes que aporten algún valor per se y en la interacción.
Es un desafío para solucionar problemas, no como una excusa para debatir ideológicamente y estar en la inmovilidad. Los Organismos Gestores de Destino enfrentan dos temas principales: la adaptabilidad y la pre- vención.La adaptación es la habilidad de un sistema de cambiar de comportamiento en presencia de una perturbación y la previsión es tratar de actuar antes de que una perturbación afecte el comportamiento esperado de un sistema. Y esto se da en un entorno en que los datos están disponibles en tiempo real, las cosas que pasan se están viendo en cámaras, se están analizando en sistemas de información, y no se puede estar reaccionando permanentemente. Los datos en tiempo real no son para reaccionar, son para prevenir, esos datos que se recolectan sirven no solo para ese momento sino para prevenir y proyectar.
Concomitantemente, la sostenibilidad en los destinos tanto en su lógica ambiental, económica, social e in- stitucional, está relacionada con la gobernanza ya que la sostenibilidad debe ser gestionada y activada para lograr ser efectiva.
En la era de la sostenibilidad, el turismo enfrenta el desafío de trascender la simple mitigación de impactos negativos para adoptar un enfoque regenerativo, aquel que busca restaurar, revitalizar y enriquecer los eco- sistemas y comunidades locales. En este contexto, los Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) surgen
como una herramienta clave, integrando tecnología, innovación y sostenibilidad.
Cada día es más fundamental tener una semántica definida y acordada, es decir, un lenguaje común para que los conceptos no se confundan y que las definiciones y los alcances sean los mismos. Las palabras tienen peso relativo, y como no es lo mismo decir sostenibilidad que sustentabilidad, existe cierta confusión entre lo regenerativo, lo sostenible y lo resiliente.
De acuerdo con las Naciones Unidas, la diferencia entre sustentabilidad y sostenibilidad es que sustentable es el proceso por el cual se preserva, conserva y protege solo los recursos naturales para el beneficio de las generaciones presentes y futuras sin tomar en cuenta las necesidades sociales, políticas ni culturales del ser humano, mientras que sostenible es el proceso mediante el cual se trata de satisfacer las necesidades económicas, sociales, de diversidad cultural y de un medio ambiente sano de la actual generación, sin poner en riesgo la satisfacción de las mismas a las generaciones futuras.
El enfoque regenerativo va más allá de la sostenibilidad al buscar no solo mantener los sistemas, sino tam- bién revitalizarlos, restaurarlos y mejorarlos. Implica devolverle a los ecosistemas, comunidades o economías más de lo que se toma de ellos.
La resiliencia es la capacidad de un sistema para resistir, adaptarse y recuperarse de perturbaciones o cambi- os, manteniendo su funcionalidad y estructura esencial. Las destinos turísticos inteligentes, como sistemas complejos deben por tanto integrar estos conceptos al sistema para activarlos con gobernanza y proyectos.



