Volvo Cars firmó un nuevo acuerdo con la empresa sueca SSAB para adquirir acero reciclado de alta calidad con emisiones casi nulas, que comenzará a incorporarse en su producción en serie a partir de 2025. La automotriz se convierte así en la primera en asegurar este tipo de suministro para componentes clave de sus vehículos eléctricos.
El acuerdo refuerza la colaboración de ambas compañías, enfocada en acelerar la transición hacia una industria automotriz más sostenible. Además de adquirir el acero reciclado, Volvo Cars venderá sus excedentes de fragmentos metálicos para mantenerlos dentro de un sistema de circuito cerrado, maximizando su valor en cada ciclo de uso.
El acero es responsable de aproximadamente el 25% de las emisiones de CO₂ asociadas a los materiales en un vehículo nuevo. Por ello, esta medida representa un avance clave hacia el objetivo de la marca de alcanzar emisiones netas cero en toda su cadena de valor para 2040.
El acero reciclado será utilizado en el futuro SUV eléctrico Volvo EX60 y otros modelos que emplearán la nueva arquitectura SPA3 de próxima generación. Este material, según Volvo, conserva los mismos estándares de seguridad, resistencia y durabilidad que el acero convencional.
Por su parte, SSAB produce este acero casi sin emisiones en sus operaciones, utilizando piezas recicladas y evitando procesos tradicionales intensivos en carbono. El resultado es una reducción de emisiones cercana al 100% en comparación con el acero europeo convencional.
Volvo Cars busca que el 30% de los materiales en su flota provenga de fuentes recicladas para 2030, y que todos sus nuevos modelos a partir de ese año incluyan al menos un 35% de materiales reciclados o biológicos. La alianza con SSAB representa un paso tangible en ese camino.



