¿Y si los perros pudieran vivir más años junto a sus familias? Esa es la apuesta de Loyal, una startup de San Francisco que desarrolla medicamentos para retrasar el envejecimiento canino y que ya ha recaudado 135 millones de dólares de inversionistas como Bain Capital, Khosla Ventures y Valor Equity Partners. La empresa espera obtener en 2025 su primera aprobación condicional de la FDA, lo que abriría la puerta al lanzamiento de su primera pastilla para longevidad canina en 2026.
El origen: ciencia con propósito
La idea surgió de Celine Halioua, científica y exintegrante de un fondo de biotecnología en longevidad. Su conclusión fue clara: desarrollar un fármaco para humanos costaría miles de millones y décadas de investigación, pero hacerlo para perros era posible en menos tiempo.
Su motivación también es personal: su perra Della, una rottweiler mayor, inspiró el propósito de encontrar tratamientos que permitan que los animales vivan más y mejor. “Me di cuenta de que era posible, aunque todos me decían lo contrario”, cuenta la fundadora, quien lanzó Loyal en 2020 con 4.5 millones de dólares de inversión inicial.
De estudios clínicos a ensayos históricos
Loyal trabaja en dos líneas principales:
- Una pastilla con sabor a carne de res para perros mayores que imita los efectos de una dieta baja en calorías y busca prolongar la vida saludable.
- Un tratamiento para perros de razas grandes, que tienden a vivir menos, basado en la regulación de la hormona del crecimiento.
La compañía ya realiza uno de los ensayos clínicos más grandes en animales, con más de 1,300 perros inscritos en 70 clínicas veterinarias de Estados Unidos. La FDA, en febrero de 2024, reconoció que existe una “expectativa razonable” de eficacia en su primer medicamento, lo que acerca a Loyal a la aprobación condicional.
Un mercado multimillonario en potencia
El mercado es enorme: en EE.UU. hay casi 90 millones de perros en 60 millones de hogares, según la Asociación Médica Veterinaria Americana. Cada familia gasta en promedio 1,852 dólares al año en sus mascotas, una cifra que crece año con año. Si logra la aprobación, Loyal podría generar rápidamente cientos de millones en ingresos.
No por nada Forbes incluyó a la compañía en su lista de “Próximas startups de mil millones de dólares” en 2025, al lado de proyectos de inteligencia artificial, demostrando que la biotecnología enfocada en longevidad también puede atraer capital y atención global.
Más allá de los perros: ¿un camino hacia la longevidad humana?
Aunque el enfoque actual es veterinario, Halioua no oculta que su visión de largo plazo apunta también a los humanos. La investigación en perros podría allanar el camino para medicamentos que algún día prolonguen la vida de las personas.
De momento, Loyal se concentra en demostrar resultados sólidos en animales y en cumplir con los estrictos requisitos regulatorios. El costo estimado para aprobar un fármaco de longevidad canina ronda los 25 millones de dólares y cinco años de estudios. Para humanos, la cifra subiría a más de mil millones y una década de ensayos.
Ciencia, ética y un cambio cultural
La fundadora insiste en marcar distancia con los “remedios milagro” de la industria de longevidad. Su enfoque es científico, regulado y ético. Además, recalca que los precios deberán ser accesibles, con una meta de menos de 150 dólares al mes por tratamiento, similar a otros fármacos veterinarios comunes.
Para Halioua, el día que un dueño pueda ir al veterinario y obtener una receta para alargar la vida de su perro será un punto de inflexión: “Ese momento abrirá la pregunta inevitable: ¿por qué no hacer lo mismo con las personas?”.



