La compañía global Nestlé ha decidido implementar una innovadora plataforma digital de inteligencia alimentaria en su cadena de suministro de lácteos en México con el objetivo de mejorar el seguimiento de sus proveedores, optimizar la producción y robustecer la medición del impacto ambiental. La iniciativa, que se lleva a cabo en colaboración con Spade —una startup especializada en inteligencia para la cadena agroalimentaria—, involucra a aproximadamente 50 proveedores lecheros en México, lo que representa entre el 60 % y 70 % de la leche producida para Nestlé en ese país.
La plataforma digital desarrollada por Spade tiene como función agregadora: recopila datos de diferentes soluciones instaladas en granjas (por ejemplo métricas de producción, del hato, alimentación, uso del agua) y los presenta tanto al productor como a Nestlé. Por un lado, permite al ganadero monitorear producción de leche, tamaño de su hato y otros indicadores relevantes. Por otro lado, Nestlé obtiene un cálculo de la huella de carbono por explotación láctea que alimenta sus estrategias de sustentabilidad.
En esta fase inicial, la colaboración se ha enfocado en granjas mayoritariamente pequeñas —el 97 % de las lecherías en México tienen menos de 100 vacas—, lo que plantea un reto de escala y usabilidad. La plataforma proporciona una app móvil que facilita al granjero acceso directo a datos de compras de Nestlé, producción propia y otros indicadores clave. De este modo, la tecnología se adapta al perfil del productor pequeño, democratizando el acceso a herramientas digitales que antes estaban fuera de su alcance.
El vínculo entre Nestlé y Spade es estratégico para ambas partes: para el gigante alimentario significa avanzar en trazabilidad, eficiencia y transparencia de su cadena de valor; para la startup, una oportunidad de crecimiento acelerado y expansión global. Spade fue impulsada hace cuatro años, con apoyo de actores relevantes del sector agroalimentario como Land O’ Lakes, Lely (empresa de automatización) y Merck Animal Health, antes de entrar en producción comercial. En palabras de su presidente, la tecnología busca consolidar una vista de rendimiento del granjero y conectar el “último eslabón” con los grandes actores de la cadena de suministro.
Las implicaciones de este proyecto son múltiples. Primero, desde el punto de vista operativo, permite a Nestlé monitorear con mayor precisión el origen de la leche, variables de producción y desempeño ambiental, lo que le da mayor control y capacidad de respuesta. Segundo, desde la perspectiva de sostenibilidad, al medir la huella de carbono del proveedor y monitorizar métricas clave, Nestlé puede avanzar hacia metas más exigentes de responsabilidad corporativa, optimización de recursos y reducción de emisiones. Tercero, para los ganaderos pequeños, supone una oportunidad de profesionalizar su actividad, acceder a información que mejore su producción y participar de cadenas más robustas.
El proyecto también tiene ambiciones de crecimiento: Spade ya explora adquisiciones de empresas tecnológicas complementarias para ampliar su oferta funcional. Su meta es convertirse en una compañía valorada en mil millones de dólares, utilizando esta relación con Nestlé como plataforma de crecimiento global. En ese sentido, Nestlé consolida su apuesta por la transformación digital de sus procesos de abastecimiento y su compromiso con prácticas agrícolas más responsables, al tiempo que abre espacio para que proveedores de menor escala participen de la economía digital.
En resumen, Nestlé da un paso significativo hacia la digitalización y transparencia de su cadena de suministro láctea en México. Al integrar proveedores pequeños, datos productivos y métricas ambientales, la empresa refuerza su agenda de sostenibilidad, optimiza su desempeño logístico y promueve un ecosistema alimentario más conectado y eficiente.



