Volkswagen de México y Fundación Juconi conmemoraron un año de colaboración centrado en apoyar a niñas, niños y adolescentes en situación de migración y vulnerabilidad. Esta alianza ha permitido consolidar el proyecto El Bunko, una iniciativa que busca ofrecer acompañamiento educativo, emocional y social a menores que enfrentan desafíos asociados al desplazamiento, la separación familiar y la falta de acceso a servicios básicos.
El trabajo conjunto entre ambas organizaciones se ha enfocado en generar espacios seguros donde la infancia migrante pueda recibir apoyo integral, fortalecer sus habilidades, integrarse a su entorno y construir rutas de desarrollo personal que les permitan superar barreras sociales y emocionales.
El Bunko: un espacio de apoyo y crecimiento
El Bunko se concibe como un espacio de encuentro y acompañamiento para niñas, niños y adolescentes que han vivido experiencias de migración o que se encuentran en procesos de reintegración social. A través de actividades estructuradas, talleres y servicios de orientación, el programa busca atender las necesidades específicas de este grupo, promoviendo la educación, la expresión emocional y la inclusión.
Entre las acciones desarrolladas durante el primer año se encuentran talleres lúdicos, sesiones de apoyo psicológico, actividades artísticas y espacios de diálogo donde los menores pueden explorar sus emociones, desarrollar confianza y establecer vínculos de apoyo con pares y facilitadores. Estas experiencias están orientadas a fortalecer la resiliencia, la autoestima y las herramientas personales que favorecen el bienestar integral.
Un enfoque integral para apoyar a la infancia migrante
La alianza entre Volkswagen y Fundación Juconi reconoce que la migración infantil no solo implica un desplazamiento físico, sino también desafíos sociales, emocionales y educativos que requieren atención especializada. Por eso, El Bunko incorpora una perspectiva integral que combina educación, acompañamiento psicosocial y herramientas de desarrollo personal.
La participación activa de voluntarios, profesionales y miembros de la comunidad ha sido fundamental para construir un entorno de confianza y seguridad. El proyecto también ha fomentado la participación de las propias niñas y niños en la definición de actividades que respondan a sus intereses y necesidades, promoviendo así un sentido de pertenencia y participación activa.



