Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Mark Zuckerberg, compareció ante un jurado en un proceso judicial que examina si las plataformas de redes sociales, como Meta e Google (por YouTube), fueron diseñadas deliberadamente para generar adicción y afectar la salud mental de los usuarios, especialmente jóvenes.
El juicio se lleva a cabo en el Tribunal Superior de Los Ángeles, Estados Unidos, y fue descrito como un caso emblemático para evaluar el modelo de negocio de la llamada economía de la atención. Representantes de padres y organizaciones han señalado que las funciones “adictivas” de Instagram, YouTube y otras plataformas contribuyeron a problemas de salud mental como ansiedad, depresión y pensamientos suicidas en menores y adolescentes.
La demanda central fue presentada por una mujer de 20 años, identificada en documentos judiciales como K.G.M., quien afirma que comenzó a usar estas aplicaciones desde los nueve años y que eso desencadenó dependencia tecnológica y graves efectos psicosociales. El caso incluye acusaciones también contra otras grandes tecnológicas y es considerado un antecedente que podría influir en miles de demandas similares en Estados Unidos.
Durante su testimonio, Zuckerberg defendió que las redes no están diseñadas con el objetivo de crear adicción y aseguró que Meta ha implementado medidas de seguridad, aunque también reconoció que controlar el acceso de menores —especialmente cuando estos mienten sobre su edad— es un desafío operativo.
El juicio plantea preguntas clave sobre hasta qué punto las plataformas digitales deben ser responsables del bienestar de sus usuarios y cómo equilibrar la innovación tecnológica con la protección de grupos vulnerables, en particular los jóvenes.



