El 1% más rico de México concentra el 40% de la riqueza nacional, mientras cerca de 19 millones de personas enfrentan dificultades para poner comida en la mesa, de acuerdo con datos dados a conocer a partir de un informe reciente de Oxfam México. La cifra vuelve a colocar en el centro de la discusión la brecha económica que persiste en el país, incluso en un contexto donde algunos indicadores de pobreza han mostrado mejoras en los últimos años.
El informe señala que la concentración de riqueza no es un fenómeno reciente, sino una tendencia que se ha consolidado durante las últimas décadas. En ese periodo, el número de personas ultrarricas aumentó, al igual que el tamaño de sus fortunas. Entre los datos más visibles, el documento reporta que los 22 multimillonarios mexicanos duplicaron su riqueza en los últimos cinco años, hasta alcanzar un patrimonio conjunto de 219 mil millones de dólares.
Dentro de ese grupo, Carlos Slim aparece como uno de los casos más representativos. Entre 1996 y 2025, su fortuna se multiplicó más de ocho veces. En el mismo lapso, el patrimonio del resto de los multimillonarios del país creció más de cuatro veces, según las cifras retomadas en el reporte.
La desigualdad también se refleja fuera de los indicadores económicos. En la Ciudad de México, zonas populares conviven a pocos metros de desarrollos residenciales de alto valor, como ocurre en Santa Lucía Reacomodo, una comunidad ubicada junto a Santa Fe. Ahí, un muro separa al barrio de un fraccionamiento privado, en una escena que resume el contraste entre ingresos, infraestructura y condiciones de vida dentro de una misma zona urbana.
El análisis incorpora además algunos avances registrados en años recientes. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el número de personas en situación de pobreza se redujo en 13.4 millones, una baja cercana al 26%. La pobreza extrema también descendió, al pasar de casi nueve millones de personas a alrededor de siete millones, en un contexto marcado por incrementos al salario mínimo y cambios en la política laboral.
Aun con esa reducción, la desigualdad se mantiene como un problema estructural. El texto indica que, aunque en 2024 México registró su menor nivel de desigualdad desde 2006, la distancia entre quienes concentran grandes fortunas y quienes viven en condiciones de vulnerabilidad sigue siendo amplia cuando se observan variables como patrimonio, acceso a servicios y calidad de vida.
El panorama descrito por el informe muestra dos movimientos al mismo tiempo: una mejora en algunos indicadores sociales y, al mismo tiempo, una fuerte concentración de riqueza en la parte más alta de la pirámide económica. Esa combinación mantiene abierta la discusión sobre el alcance de las políticas públicas, el papel del sector privado y los límites del crecimiento económico cuando sus beneficios no se distribuyen de forma equilibrada.



