Soriana Fundación mantiene un modelo de impacto social enfocado en niñez, alimentación y desarrollo comunitario, con intervenciones de entre tres y cinco años en cada comunidad y una meta definida desde el inicio: que los proyectos puedan continuar sin depender de la organización. En entrevista con Valor Compartido, Claudia Aguado, directora de la fundación, explicó que el trabajo está diseñado para retirarse una vez que el proceso local se consolida.
Según Aguado, el modelo de la fundación no sigue una lógica asistencialista, sino una ruta orientada a que las personas participen activamente en la solución de sus propios desafíos. Bajo ese esquema, las comunidades no solo reciben apoyos, también forman parte del desarrollo de capacidades que permitan sostener los proyectos en el tiempo.
En la misma entrevista con Valor Compartido, la directiva señaló que Soriana Fundación alcanzó en 2025 a cerca de 700 mil personas y colaboró con 375 organizaciones en el país. Aun con ese alcance, indicó que la medición del trabajo no se limita a las cifras, sino a la posibilidad de generar procesos comunitarios que continúen una vez que la fundación sale del territorio.
El modelo también incorpora trabajo con organizaciones de la sociedad civil a través de un esquema mixto. Por un lado, la fundación financia proyectos de terceros; por otro, desarrolla iniciativas propias. En ambos casos, la selección pasa por criterios de transparencia y rendición de cuentas, dos elementos que Aguado colocó como parte central de la relación con las organizaciones aliadas.
Otro de los puntos que destacó la directora en entrevista con Valor Compartido es la participación de distintos actores alrededor de cada iniciativa. Clientes, proveedores, empresas aliadas y organizaciones sociales forman parte de un modelo que busca ampliar el alcance de los proyectos y darles mayor legitimidad en su ejecución.
Aguado añadió que uno de los retos pendientes está en fortalecer los mecanismos de evaluación para contar con información más precisa sobre los resultados de los programas. Esa mejora, explicó, forma parte de las prioridades de una fundación que ha ido ajustando su trabajo hacia esquemas de inversión social y desarrollo comunitario más estructurados.



