Google anunció el 18 de marzo un acuerdo para respaldar la eliminación de 200 mil toneladas de CO2 antes de 2030 mediante una tecnología que convierte residuos orgánicos en biocarbón, un material capaz de almacenar carbono durante largos periodos. El plan fue presentado como parte de su ruta hacia las cero emisiones netas y coloca la gestión de residuos como uno de los frentes de acción climática de la compañía.
El acuerdo fue firmado con AMP Sortation y se centra en residuos municipales que, al llegar a vertederos, generan emisiones por descomposición. La propuesta consiste en separar la materia orgánica con sistemas de clasificación impulsados por inteligencia artificial para evitar que termine en rellenos sanitarios y, después, transformarla en biocarbón.
El proyecto también incorpora una meta vinculada al metano, gas que Google identifica como un contaminante de alto impacto en el corto plazo. Según la información difundida sobre el acuerdo, la reducción de emisiones no solo apunta al almacenamiento de carbono a largo plazo, sino también a evitar la liberación de gases asociados al manejo tradicional de residuos orgánicos.
La implementación se desarrollará en colaboración con la Autoridad de Servicios Públicos del Sureste de Virginia, dentro de lo que fue presentado como el mayor proyecto de reciclaje de Estados Unidos. El esquema combina infraestructura pública, capital corporativo y tecnología de clasificación automatizada en una misma operación.
Además del volumen comprometido, el acuerdo se inserta en una tendencia más amplia del mercado climático, donde empresas con metas de descarbonización están dirigiendo recursos hacia créditos de eliminación considerados más duraderos y verificables. En este caso, Google vinculó la operación con una solución que cruza gestión de residuos, mitigación de metano y almacenamiento de carbono.



