Ferrero acelera su estrategia de economía circular con envases rediseñados bajo el modelo de las 5R

Ferrero avanza en el rediseño de sus envases a nivel global mediante una estrategia de economía circular basada en cinco principios: eliminar, reducir, reutilizar, reciclar y renovar. La compañía informó que más del 90% de sus empaques comerciales ya cuentan con un diseño orientado a facilitar su reciclaje, como parte de su meta de avanzar hacia envases sostenibles en todo su portafolio.

El anuncio fue dado a conocer en el marco del Día Mundial del Reciclaje, en un contexto donde la industria alimentaria enfrenta mayor presión para reducir residuos, optimizar materiales y disminuir su impacto ambiental. Para Ferrero, el rediseño de empaques no solo responde a una exigencia regulatoria o de mercado, sino a una transformación más amplia en la forma de producir, distribuir y recuperar recursos.

La estrategia de las 5R busca intervenir en todo el ciclo de vida de los envoltorios. Esto implica eliminar materiales innecesarios, reducir el uso de recursos vírgenes, reutilizar componentes cuando sea posible, mejorar la reciclabilidad de los empaques y renovar procesos con materiales de menor impacto ambiental.

Algunos de los cambios ya son visibles en productos emblemáticos de la compañía. Ferrero Rocher reemplazó sus cajas tradicionales por polipropileno, una modificación que ha permitido ahorrar cerca de 11 mil toneladas de plástico desde 2020. Este tipo de rediseños muestra cómo pequeñas decisiones en productos de alta distribución pueden generar impactos relevantes cuando se aplican a escala global.

Nutella también forma parte de esta transición. En su nueva versión vegetal, el frasco incorpora 60% de vidrio reciclado, mientras que la tapa integra plásticos recuperados mediante un esquema de balance de masas. Con ello, la marca busca mantener la funcionalidad del empaque, pero reduciendo la dependencia de materiales vírgenes.

Kinder, por su parte, ha simplificado algunas de sus envolturas mediante el uso de un único material, una decisión que facilita los procesos de separación y reciclaje. Además, la marca incorporó cucharas de papel a nivel mundial, como parte de los esfuerzos para hacer más sencillo el desecho correcto de sus productos.

La economía circular también se ha integrado dentro de las operaciones de manufactura de Ferrero. De acuerdo con la información compartida, la compañía logró recuperar cerca del 90% de sus desechos industriales durante el último ejercicio fiscal, lo que refleja una estrategia que va más allá del empaque final y se extiende a sus plantas de producción.

Un ejemplo se encuentra en la fábrica de San José, en México, donde la empresa implementó un sistema para reutilizar 60 toneladas de plataformas de madera cada año. Este tipo de prácticas permite reducir residuos operativos y alargar la vida útil de materiales que, en otros modelos productivos, podrían terminar como desecho.

“La participación activa en foros internacionales y nuestro compromiso de explorar tecnologías de clasificación basadas en Inteligencia Artificial nos permite mejorar las tasas de reciclaje a una escala verdaderamente industrial”, señaló la vocería ejecutiva de la Dirección de Sostenibilidad de Ferrero.

La incorporación de inteligencia artificial en procesos de clasificación representa uno de los caminos más relevantes para mejorar la recuperación de materiales. En la práctica, estas tecnologías pueden ayudar a identificar, separar y canalizar residuos con mayor precisión, aumentando la eficiencia de los sistemas de reciclaje.

Ferrero también ha extendido su enfoque ambiental hacia la gestión del agua. En la planta de Hangzhou, China, la empresa utiliza sistemas de ósmosis inversa para tratar y reaprovechar corrientes de desecho líquido en sus torres de refrigeración. Esta medida permite reducir la dependencia de las redes municipales de suministro y aprovechar mejor el recurso dentro del proceso industrial.

La apuesta de Ferrero muestra que la sostenibilidad en la industria alimentaria exige intervenciones simultáneas: empaques mejor diseñados, materiales reciclados, reducción de residuos en planta, recuperación de agua y tecnologías capaces de mejorar la eficiencia operativa.

El reto estará en acelerar la transición hacia empaques completamente sostenibles y asegurar que los materiales rediseñados puedan integrarse efectivamente a sistemas de reciclaje en los mercados donde la compañía opera. Para lograrlo, no basta con modificar envases; también se requiere infraestructura, colaboración con actores del sector y participación de los consumidores.

Con su estrategia de las 5R, Ferrero busca consolidar un modelo donde los recursos permanezcan más tiempo en circulación y los residuos se reduzcan desde el diseño. En una industria de alto consumo y distribución masiva, este tipo de cambios puede marcar una diferencia importante en la manera en que las empresas gestionan su impacto ambiental.

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