Los factores “ASG” (ambientales, sociales y de gobernanza) han adquirido cada vez mayor relevancia en la evaluación y desempeño de las empresas. La preferencia de los inversionistas por empresas que dan prioridad a dichos temas se evidencia con el crecimiento de la inversión sostenible a nivel global, la cual superó los USD$30 trillones a inicios de 2018 en los 5 principales mercados, representando un incremento del 34 % en un periodo de 2 años.[1] Diversos estudios demuestran que una sólida estrategia ASG se relaciona con mayores rendimientos y una disminución de riesgos financieros.[2]
Un estudio realizado sobre 103 empresas mexicanas listadas en la Bolsa Mexicana de Valores concluyó que implementar estrategias ASG tiene una relación positiva y estadísticamente significativa con el desempeño financiero de las empresas, incluso en un mercado con menor regulación obligatoria.[3]
Ante la relevancia de los factores ASG, se han desarrollado estándares y lineamientos de evaluación y divulgación que buscan homologar la información ASG y facilitar su comparabilidad y transparencia. Entre los principales referentes destacan los estándares IFRS y SASB, así como los marcos del IFC y GRI.
En México, si bien no existe una regulación ASG integral, existen obligaciones dispersas principalmente en materia ambiental y de gobierno corporativo, con un enfoque al sistema financiero. El marco regulatorio ha evolucionado hacia mayores obligaciones de divulgación en materia ASG, especialmente para emisoras de valores, mediante reportes de sostenibilidad, auditorías bajo los estándares S1 y S2, y disposiciones orientadas a promover y evaluar las mejores prácticas ASG entre los participantes del mercado de valores.
Los mecanismos de autodiagnóstico son herramientas internas que permiten a las empresas evaluar su nivel de cumplimiento y desempeño en materia ASG e identificar riesgos regulatorios y reputacionales. Estos instrumentos suelen consistir en cuestionarios, indicadores o evaluaciones, y pueden estar alineados con estándares internacionales o regulación local aplicable. Como ejemplos de herramientas de autodiagnóstico, destacan las plataformas y guías desarrolladas por diversas autoridades y organismos, como el Autodiagnóstico ASG de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores en México, o aquellas del GRI, SASB e IFRS/ISSB, que ofrecen matrices e indicadores para evaluar la alineación de las empresas con estándares de sostenibilidad.
Es relevante distinguir estos mecanismos de una auditoría externa. Mientras que el autodiagnóstico consiste en un ejercicio interno y generalmente no certificado, la auditoría externa es realizada por terceros independientes y tiene un carácter formal y verificable, orientado a validar la veracidad y consistencia de la información ASG frente a estándares o marcos específicos, otorgando un mayor aseguramiento y credibilidad frente a terceros.
Consecuentemente, no es sorprendente que el autodiagnóstico presente ciertos riesgos para los potenciales inversionistas y el público en general. Entre ellos destaca la posibilidad de realizar evaluaciones meramente de forma o prácticas de eco blanqueo, mediante el uso estratégico de métricas o indicadores que aparenten cumplimiento sin reflejar cambios reales: algunas empresas podrían aparentan divulgar una cantidad significativa de datos ASG, pero sin mostrar su desempeño en la consecución de metas en materia ASG conforme a métricas objetivas. Por otra parte, la falta de criterios uniformes y de consistencia en su aplicación, puede derivar en evaluaciones imprecisas o superficiales.[4]
Utilizar únicamente información auto reportada y no auditada puede afectar la confiabilidad y comparabilidad de las métricas empleadas, particularmente considerando que la existencia de políticas formales no necesariamente implica su implementación efectiva.
La relevancia de los factores ASG ha impulsado tanto tendencias regulatorias como exigencias prácticas del mercado. En este contexto, los mecanismos de autodiagnóstico ASG pueden y deben constituir herramientas útiles para identificar riesgos, áreas de oportunidad y fortalecer prácticas internas. No obstante, estos mecanismos, por su propia naturaleza, presentan, ya sea de manera intencional u accidental, riesgos y limitaciones; por lo que es relevante adoptar medidas orientadas a mitigar dichos riesgos y fortalecer la calidad y verificabilidad de la información ASG para el beneficio de los inversionistas y continuar impulsando la confianza y crecimiento en inversiones sostenibles a nivel nacional.
[3] Financial Payoff of Sustainability in Mexican Companies: ESG Performance, Profitability and Firm Value
[4] Analyzing the Interconnection Between Environmental, Social, and Governance (ESG) Criteria and Corporate Corruption: Revealing the Significant Impact of Greenwashing



