MEDIO AMBIENTE, EL GRAN PERDEDOR DEL MUNDIAL

La Copa de Futbol 2026 dejaría huella de 15 millones de toneladas de COe y gases de efecto invernadero, equivalentes a las emisiones de toda una ciudad en un año, lo que nos obliga a repensar la industria del deporte.

Nat5 propone transformar los eventos masivos en motores de regeneración ambiental para reducir el impacto negativo.

El Mundial de Futbol será el evento deportivo más grande de la historia. Con 104 partidos distribuidos en 16 ciudades de México, Estados Unidos y Canadá, se espera la llegada de millones de aficionados y una derrama económica sin precedentes para la región. Sin embargo, su magnitud también plantea importantes desafíos ambientales.

De acuerdo con estimaciones de Nat5, plataforma especializada en certificación ambiental y soluciones regenerativas, el torneo podría generar una huella de entre 10 y 15 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), una cantidad comparable a las emisiones anuales de cerca de un millón de personas o de entre dos y tres millones de automóviles en circulación durante un año.

Asimismo, se estima que cerca de 15 millones de visitantes transiten por las ciudades anfitrionas durante el torneo, incrementando la demanda de transporte, energía, agua y servicios urbanos.

“Es inevitable que tomemos conciencia de que todas las actividades humanas, y particularmente los eventos masivos, tienen una huella sobre el planeta, el clima y la biodiversidad. La pregunta ya no es si generamos impacto, sino qué tipo de impacto queremos dejar: uno negativo o uno regenerativo”, afirma Guillermo Hinojos Mendoza, científico y CEO de Nat5.

Destaca que en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebró este 5 de junio, vale la pena recordar una realidad simple pero fundamental: la economía nunca puede crecer más allá de sus límites físicos. Todo lo que producimos, consumimos y construimos depende del clima, del agua, de los suelos, de los bosques y de la biodiversidad.

“Durante décadas hemos tratado a la naturaleza como una externalidad, cuando en realidad es el activo más importante sobre el que descansa nuestra prosperidad. No existe empresa, ciudad o país capaz de sostener su desarrollo si se deterioran los sistemas naturales que le proporcionan agua, alimentos, estabilidad climática y materias primas”, alerta.

Uso intensivo de aviones, la mayor huella

La mayor parte de las emisiones asociadas a eventos deportivos internacionales proviene de la movilidad aérea y terrestre de aficionados, equipos, medios de comunicación y personal operativo. De acuerdo con el informe Décarbonons le Football de The Shift Project solo 1 % de los partidos internacionales concentra 37 % de las emisiones del futbol profesional por el uso intensivo de aviones.

Frente a esto, Nat5 propone dejar atrás los esquemas tradicionales de compensación ambiental y evolucionar hacia modelos de regeneración que dejen un legado positivo para los ecosistemas y las comunidades.

“En Nat5 creemos que la economía del futuro debe transformar las externalidades negativas en positivas. Por eso hemos desarrollado el concepto de Ticket Regenerativo y el Nat5 Engine, una tecnología que permite convertir cada entrada, cada evento y cada actividad colectiva en una oportunidad concreta para regenerar ecosistemas, restaurar biodiversidad, infiltrar agua, recuperar suelos y reducir emisiones”, explica.

La propuesta busca que organizadores, patrocinadores, gobiernos y asistentes puedan participar activamente en proyectos de restauración ambiental vinculados a cuatro capitales naturales fundamentales: carbono, biodiversidad, agua y suelo. De tal forma que los grandes eventos internacionales representan una oportunidad para acelerar modelos de desarrollo que integren crecimiento económico, innovación tecnológica y regeneración ambiental.

“No se trata solamente de compensar daños. Se trata de crear un nuevo modelo económico donde el entretenimiento, el deporte, la cultura y los grandes encuentros humanos se conviertan en motores de restauración ecológica y legado positivo”, señala Hinojos Mendoza, experto que tiene un PhD en Cambio Climático por la École des Mines de Paris (Mines‑ParisTech.)

Añade que el gran desafío de las nuevas generaciones será reducir impactos negativos y sobre todo acelerar la transición hacia una economía capaz de regenerar los ecosistemas de los que depende.

“Necesitamos pasar de una lógica de extracción a una lógica de restauración, donde cada inversión, cada proyecto y cada decisión económica contribuya a fortalecer el capital natural en lugar de agotarlo”, reitera.

Afirma que el Día Mundial del Medio Ambiente no debe ser una fecha para celebrar discursos, sino para tomar decisiones. “Cada año que pasa sin actuar incrementa nuestra deuda ecológica”, advierte Hinojos Mendoza.

Para más información, visita https://nat5shift.life/

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