Mercedes-Benz propuso a su plantilla en Alemania ampliar la jornada laboral sin incrementar los salarios, como parte de una estrategia para reducir costos y fortalecer su competitividad. La medida se da en un contexto complejo para la industria automotriz europea, marcada por menor demanda, presión de fabricantes chinos, aranceles y mayores costos operativos.
La compañía busca reducir el costo por hora en áreas como producción, ventas, desarrollo y administración. De acuerdo con la administración, trabajar más horas con el mismo salario permitiría mejorar la eficiencia sin aplicar recortes salariales directos.
La decisión forma parte de un programa más amplio de ajuste. Mercedes-Benz también aplazó hasta 2027 el pago del llamado “componente de transformación”, una prestación equivalente al 18.4% del salario mensual que debía entregarse este año. La medida afectaría a cerca de 90,000 de los 108,000 empleados que la empresa tiene en Alemania.
La automotriz argumenta que sus costos laborales en Alemania han perdido competitividad frente a otras regiones. Bajo esa lectura, también analiza trasladar algunas funciones administrativas y procesos productivos fuera del país para optimizar su estructura de gastos.
La propuesta generó rechazo entre representantes laborales y sindicatos. El comité de empresa señaló que la presión financiera no debería recaer sobre la plantilla y cuestionó ampliar la jornada sin remuneración adicional, especialmente cuando algunas plantas alemanas operan por debajo de su capacidad.
El caso reabre una discusión relevante para la industria alemana: la posibilidad de regresar a semanas laborales de 40 horas. Actualmente, la semana de 35 horas forma parte de los convenios colectivos del sector automotriz, aunque no es una obligación legal general.
Para algunos directivos, ampliar la jornada ayudaría a reducir costos unitarios y mejorar productividad. Para especialistas laborales, la competitividad también depende de innovación, digitalización, capacitación, eficiencia operativa y calidad de gestión, no solo del tiempo trabajado.
Los resultados financieros explican parte de la presión. Mercedes-Benz reportó una caída de 17.2% en el beneficio consolidado durante el primer trimestre, mientras que en 2025 sus ganancias casi se redujeron a la mitad frente al año anterior. La empresa atribuye este escenario a menores ventas, competencia asiática y factores macroeconómicos.
El caso muestra una tensión cada vez más común en grandes empresas: cómo sostener rentabilidad sin deteriorar la relación con los trabajadores. Las presiones del mercado son reales, pero las decisiones laborales también influyen en reputación, confianza interna y capacidad para atraer talento.
Para Mercedes-Benz, el reto será encontrar un equilibrio entre eficiencia financiera y responsabilidad laboral. La forma en que gestione esta transición enviará una señal sobre su modelo de liderazgo en una industria que se transforma a gran velocidad.



