Veolia puso en marcha la edición 2026 de su programa de educación ambiental en escuelas públicas y rurales de México, con el objetivo de formar a niñas y niños en el cuidado, reúso y protección del agua.
La iniciativa responde a un contexto crítico para el país. Durante las últimas seis décadas, la disponibilidad de agua por habitante en México se redujo 70%, mientras que el consumo nacional se mantiene muy por encima de otros referentes internacionales, con niveles casi tres veces mayores al promedio europeo.
El programa busca acercar herramientas prácticas a estudiantes de educación básica para que comprendan la importancia del recurso hídrico desde su entorno cotidiano. La formación se enfoca en hábitos de consumo responsable, protección de fuentes de agua y soluciones comunitarias frente a la crisis hídrica.
En esta edición, la convocatoria sumó a más de 50 planteles públicos en distintas entidades del país. Los talleres han alcanzado a cientos de estudiantes de cuarto y quinto grado de primaria, incluyendo comunidades rurales donde este tipo de iniciativas suele tener menor presencia.
Las jornadas son acompañadas por voluntarios de Veolia, docentes y organismos especializados. Este modelo permite combinar conocimiento técnico, experiencia pedagógica y participación comunitaria para que el aprendizaje pueda traducirse en acciones concretas dentro de las escuelas.
“La crisis del agua ya es una realidad y atenderla requiere acción conjunta para garantizar este recurso vital para las próximas generaciones”, señaló Leslie Lamadrid Carrillo, directora de Marketing, Comunicación y Sostenibilidad de Veolia en México.
Actualmente, las escuelas participantes desarrollan propuestas prácticas relacionadas con el cuidado del agua. Los mejores proyectos recibirán incentivos tecnológicos y un viaje de aprendizaje para fortalecer su entorno escolar.
Con este programa, Veolia busca que la educación ambiental se convierta en una herramienta de prevención y corresponsabilidad. Formar a nuevas generaciones en el uso eficiente del agua puede contribuir a cambiar hábitos, fortalecer comunidades y preparar respuestas locales ante uno de los principales desafíos ambientales del país.


