Bezos destina más de 25 millones de dólares a la conservación del océano Pacífico

Jeff Bezos

El Fondo Bezos para la Tierra anunció una nueva ronda de subvenciones por más de 25 millones de dólares para apoyar proyectos de conservación marina en las Islas Cook, Kiribati, Papúa Nueva Guinea, Tonga y Vanuatu.

Los recursos forman parte de la iniciativa “Desbloqueando la Prosperidad del Pacífico Azul”, creada a partir de un compromiso de 100 millones de dólares anunciado en 2023 para fortalecer la protección de los océanos en la región.

Con este segundo desembolso, el fondo ha distribuido 63.3 millones de dólares dentro del programa. La meta es contribuir a que al menos 30% de las aguas del Pacífico estén protegidas para 2030.

Las nuevas subvenciones tendrán un alcance superior a 625,000 millas cuadradas de océano y se destinarán a acciones como creación y ampliación de áreas marinas protegidas, planificación de conservación y fortalecimiento de capacidades institucionales.

Cinco territorios reciben nuevos recursos

En Papúa Nueva Guinea, el financiamiento apoyará el desarrollo de la primera gran área marina protegida de alta mar del país.

Tonga utilizará los recursos para ampliar zonas marinas protegidas y fortalecer sus programas de conservación, mientras que en las Islas Cook las subvenciones respaldarán el parque oceánico Marae Moana.

Kiribati y Vanuatu recibirán apoyo para desarrollar procesos de planificación destinados a proteger hábitats marinos y avanzar en sus estrategias nacionales de conservación.

La organización Rare también forma parte de los beneficiarios. Los recursos estarán dirigidos a acompañar a gobiernos del Pacífico en la preparación de propuestas de protección de alta mar dentro del marco establecido por el Tratado de Alta Mar de Naciones Unidas.

El programa busca así combinar inversión directa en conservación con el fortalecimiento de las instituciones encargadas de diseñar, administrar y supervisar estas áreas.

Primeros resultados de la estrategia

El Fondo Bezos para la Tierra señala que las rondas anteriores ya han contribuido a diferentes procesos de protección marina en la región.

Uno de los casos destacados es la Polinesia Francesa, donde se estableció una red de áreas marinas totalmente protegidas con una extensión cercana a 625,000 kilómetros cuadrados.

En Niue, alrededor de 40% de las aguas nacionales se encuentra actualmente bajo alguna figura de protección.

Según la información del fondo, 17 de los 22 países y territorios de la región trabajan actualmente en iniciativas destinadas a mejorar la protección y gestión de sus aguas.

Estas cifras muestran que declarar un área protegida representa apenas una parte del proceso. Mantenerla requiere capacidades técnicas, financiamiento, vigilancia y participación de las comunidades que dependen directamente de los recursos marinos.

Conservación vinculada con comunidades

La gestión de las subvenciones para el Pacífico está encabezada por Lauren Sánchez Bezos, vicepresidenta del Fondo Bezos para la Tierra.

Al referirse al papel del océano dentro de las comunidades de la región, destacó que su importancia va más allá del paisaje, al funcionar también como vía de transporte, fuente de alimentos y espacio fundamental para la vida cotidiana.

Esta dimensión social forma parte de la estrategia de conservación. En muchos territorios insulares, la protección de ecosistemas marinos está directamente relacionada con seguridad alimentaria, actividad económica y resiliencia frente al cambio climático.

Un compromiso de 10,000 millones de dólares

La iniciativa forma parte del compromiso de 10,000 millones de dólares anunciado por Jeff Bezos en 2020 para financiar proyectos relacionados con clima y conservación a través del Fondo Bezos para la Tierra.

De acuerdo con la información disponible, todavía quedan más de 7,000 millones de dólares por distribuir antes de 2030.

Además de conservación oceánica, el fondo ha destinado recursos a iniciativas relacionadas con materiales textiles de menor impacto ambiental, prevención y detección de incendios forestales, recuperación de terrenos urbanos y protección de especies amenazadas.

La nueva ronda para el Pacífico muestra cómo la filantropía ambiental puede aportar capital para acelerar proyectos que requieren inversiones de largo plazo.

Sin embargo, el resultado dependerá de la capacidad para convertir esos recursos en áreas protegidas efectivas, sistemas de gestión duraderos y beneficios concretos para las comunidades.

Con más de 25 millones de dólares adicionales y una meta de proteger al menos 30% de las aguas de la región para 2030, el siguiente paso será medir cuánta de esta inversión logra traducirse en conservación efectiva y ecosistemas marinos capaces de mantenerse en el tiempo.

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