El cierre de operaciones de Jüsto, una de las startups mexicanas más visibles del retail digital, marcó un punto de reflexión para el ecosistema emprendedor del país. La empresa, que buscó transformar la compra de supermercados en línea mediante un modelo directo al consumidor, confirmó su salida del mercado tras enfrentar dificultades financieras y operativas en un entorno cada vez más competitivo.
La decisión se dio después de varios años de crecimiento acelerado, rondas de inversión relevantes y una expansión ambiciosa que apostó por escalar rápidamente en logística, tecnología y cobertura. Sin embargo, el contexto económico, el aumento en los costos y la presión por alcanzar rentabilidad terminaron por comprometer la viabilidad del proyecto.
Uno de los principales aprendizajes que deja el caso de Jüsto es la complejidad del modelo de retail digital, especialmente en categorías de bajo margen como el supermercado. A diferencia de otros negocios digitales, este sector requiere una infraestructura logística costosa, control de inventarios en tiempo real y una operación altamente eficiente para sostener precios competitivos sin sacrificar márgenes.
El crecimiento acelerado también expuso los riesgos de priorizar la expansión sobre la consolidación operativa. La apertura de nuevos centros de distribución y la ampliación del catálogo implicaron mayores gastos fijos en un momento en el que el acceso a capital se volvió más restrictivo, especialmente para startups que aún no alcanzaban el punto de equilibrio.
Otro factor relevante fue el cambio en el entorno de inversión. El endurecimiento de las condiciones financieras globales redujo la disponibilidad de capital de riesgo y elevó las expectativas de rentabilidad a corto plazo. En este escenario, modelos intensivos en capital, como el de Jüsto, enfrentaron mayores exigencias por parte de inversionistas, que comenzaron a priorizar eficiencia, rentabilidad y disciplina financiera.
El cierre de la startup también deja lecciones sobre la importancia de adaptar el modelo de negocio a los hábitos reales del consumidor. Aunque el comercio electrónico de alimentos creció tras la pandemia, muchos usuarios regresaron a esquemas híbridos o presenciales, lo que redujo la frecuencia de compra en plataformas 100 % digitales y obligó a replantear estrategias de adquisición y retención.
Pese al desenlace, el caso de Jüsto no se interpreta como un fracaso aislado, sino como parte del proceso natural de maduración del ecosistema emprendedor en México. Su trayectoria aportó innovación, generó empleo, atrajo inversión internacional y dejó aprendizajes valiosos para fundadores, inversionistas y nuevos proyectos que buscan incursionar en el sector del retail y el comercio electrónico.
El cierre subraya, en última instancia, la necesidad de construir startups con modelos sostenibles, crecimiento responsable y una visión clara de rentabilidad, especialmente en industrias donde la eficiencia operativa es tan determinante como la tecnología.



