El gobierno de China está examinando la compra de la startup de inteligencia artificial Manus por parte de Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. La revisión se enmarca en los mecanismos regulatorios del país para controlar las inversiones extranjeras en sectores estratégicos, especialmente aquellos relacionados con tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
Manus, una empresa especializada en soluciones de IA, había anunciado planes para ser adquirida por Meta con el objetivo de fortalecer el desarrollo de tecnologías avanzadas dentro del gigante tecnológico estadounidense. Sin embargo, la intervención de las autoridades chinas indica que la transacción ahora está sujeta a un escrutinio más profundo antes de que pueda ser completada.
Las revisiones por parte de China suelen centrarse en aspectos de seguridad nacional, transferencia de tecnología y la posible afectación de intereses locales cuando compañías extranjeras buscan adquirir firmas tecnológicas con operaciones o influencia dentro de su territorio. En este caso, la adquisición de Manus despierta particular atención debido al papel estratégico que juega la inteligencia artificial en el desarrollo tecnológico futuro y en la competencia global entre grandes potencias económicas.
Meta, por su parte, busca con esta adquisición acelerar sus capacidades en áreas vinculadas a IA generativa, algoritmos avanzados y sistemas de aprendizaje automático que puedan integrarse en sus productos y servicios. La compañía ha invertido de forma sostenida en investigación y desarrollo para mantener su liderazgo en innovación tecnológica frente a sus competidores.
La revisión de la compra por parte de las autoridades chinas implica que el acuerdo podría enfrentar demoras o incluso requerir ajustes para cumplir con los requisitos regulatorios locales. Este tipo de procesos suelen evaluarse tomando en cuenta la estructura de la transacción, el impacto en las industrias nacionales y las posibles implicaciones en términos de seguridad y soberanía tecnológica.
Analistas consideran que la postura de China refleja una tendencia global hacia un escrutinio más riguroso de las inversiones extranjeras en sectores de alta tecnología, donde la protección de activos estratégicos y la soberanía digital se han convertido en prioridades para muchos gobiernos. Esto, a su vez, puede añadir un nivel adicional de complejidad a las operaciones de fusiones y adquisiciones internacionales en el campo tecnológico.
El desenlace de esta revisión será observado de cerca por inversionistas, empresas tecnológicas y reguladores, ya que podría sentar precedentes sobre cómo las grandes economías equilibran la apertura al capital extranjero con la protección de sus intereses en sectores tecnológicos clave.



