El director general de PepsiCo hizo un llamado para replantear la forma en que se aborda la sostenibilidad a nivel global, argumentando que las discusiones tradicionales han sido demasiado parciales y no reflejan la complejidad de los desafíos ambientales y sociales actuales. En su opinión, es necesario avanzar hacia un enfoque más integrado y pragmático que reconozca las interdependencias entre la producción industrial, el bienestar de las comunidades y la salud del planeta.
Durante una intervención ante líderes empresariales y representantes del sector público, el CEO destacó que muchos debates sobre sostenibilidad tienden a centrarse en temas aislados, como la reducción de emisiones o la eliminación de plásticos, sin considerar cómo estas acciones se vinculan con aspectos económicos y sociales más amplios. Propuso que las soluciones deben incorporar una visión sistémica, donde el crecimiento económico responsable y la protección ambiental no se perciban como objetivos opuestos, sino como componentes complementarios de una estrategia de largo plazo.
El ejecutivo mencionó que las empresas tienen un papel fundamental en este proceso, no solo como generadoras de productos y servicios, sino como agentes que pueden movilizar innovación, capital y colaboración intersectorial a gran escala. Señaló que las compañías deben adoptar prácticas que integren metas ambientales con la creación de valor económico y social, lo que incluye mejorar la eficiencia de uso de recursos, fortalecer cadenas de suministro responsables y diseñar productos con menor impacto ambiental.
Además, subrayó que las soluciones basadas únicamente en restricciones o prohibiciones no siempre son efectivas si no van acompañadas de incentivos y tecnologías que permitan una transición real hacia modelos más sostenibles. Abogó por políticas públicas que apoyen este tipo de cambios estructurales y por alianzas entre gobiernos, empresas y sociedad civil para desarrollar estrategias que sean viables en distintas realidades económicas y culturales.
El CEO de PepsiCo también hizo énfasis en la necesidad de transparencia y medición objetiva del progreso, señalando que establecer métricas claras y comparables es clave para evaluar avances reales en sostenibilidad. Sin datos sólidos y procesos de rendición de cuentas, advirtió, los esfuerzos pueden perder credibilidad y no traducirse en mejoras tangibles en el entorno natural o en la calidad de vida de las personas.
Su intervención se enmarca en un contexto internacional donde la sostenibilidad ocupa un lugar central en la agenda corporativa y política, impulsada por preocupaciones como el cambio climático, la escasez de recursos naturales y las expectativas de consumidores cada vez más conscientes de los impactos ambientales y sociales de los productos que adquieren.
Al pedir un replanteamiento del debate, el líder empresarial busca promover un diálogo más amplio y constructivo, donde la sostenibilidad no se entienda exclusivamente como una obligación regulatoria, sino como una oportunidad para reinventar modelos de negocio, fomentar innovación y construir un futuro más equitativo y resiliente. Esta postura recalca que enfrentar los retos ambientales y sociales requiere enfoques colaborativos que integren las perspectivas de todos los actores relevantes en la economía global.



