Representantes del sector empresarial, académico e institucional señalaron que la Agenda OCDE 2026 se perfila como una hoja de ruta clave para reforzar el crecimiento económico y la inversión en Iberoamérica, en un contexto de cambios productivos y regulatorios globales.
Durante la jornada Brújula de los Negocios: Agenda OCDE 2026, organizada por el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) en Madrid, líderes económicos destacaron que la convergencia regulatoria y la seguridad jurídica son elementos esenciales para atraer capital y fortalecer la competitividad regional.
Según los participantes, la rápida evolución de las normas internacionales obliga a las empresas a participar de forma activa en los espacios donde se diseñan estas reglas, como foros multilaterales y cumbres empresariales, para evitar que la sobrerregulación o cargas burocráticas frenen el crecimiento económico.
Fernando Treviño, vicepresidente de Asuntos Internacionales y Laborales de Coparmex y miembro del comité de Business at OECD (BIAC), subrayó la necesidad de llevar al debate propuestas específicas en ámbitos como comercio, digitalización, fiscalidad, mercado laboral y apoyo a pymes, con el objetivo de generar marcos regulatorios que ofrezcan mayor certidumbre.
Desde el ámbito académico, también se destacó que América Latina enfrenta una “coyuntura decisiva” para fortalecer su integración y convergencia normativa, lo que podría aumentar su atractivo como destino de inversión frente a la creciente competencia global.
Además, expertos en normalización técnica señalaron que estándares alineados internacionalmente contribuyen a evitar barreras encubiertas al comercio, favoreciendo un entorno empresarial más predecible y competitivo.
En conjunto, la Agenda OCDE 2026 no es vista solo como un documento de orientación, sino como un instrumento práctico para apoyar la seguridad jurídica, la competitividad y el crecimiento sostenible de las economías de Iberoamérica en los próximos años.



