Doritos presentó una nueva versión con proteína y con eso se mete de lleno en un segmento que lleva tiempo creciendo dentro de la industria de alimentos: el de los snacks funcionales. El lanzamiento fue dado a conocer por PepsiCo como parte de su apuesta por productos que mantengan el perfil de consumo habitual de la marca, pero con un ingrediente extra que hoy tiene cada vez más peso entre los consumidores. Cada porción de 28 gramos aporta 10 gramos de proteína, frente a los 2 gramos de la versión tradicional, y mantiene un contenido de 150 calorías.
La nueva presentación aparece en un momento en el que las compañías de alimentos están ajustando parte de su portafolio hacia productos con beneficios añadidos, sobre todo en categorías que antes estaban más ligadas al antojo que al valor nutricional. PepsiCo sostiene que 86% de los consumidores busca aumentar su ingesta de proteína, mientras que otros datos citados alrededor del lanzamiento apuntan a una demanda creciente por snacks salados con este nutriente, especialmente para el consumo entre comidas.
Detrás del desarrollo del producto estuvo el reto de modificar la fórmula sin alterar demasiado la experiencia de consumo que identifica a la marca. Según lo explicado por la propia empresa, la solución pasó por incorporar caseína, una proteína láctea completa, con la intención de evitar texturas secas o sabores extraños, dos problemas comunes en este tipo de reformulaciones. PepsiCo también adelantó una futura versión con hasta 17 gramos de proteína por bolsa individual.
El lanzamiento también abre una discusión más amplia sobre el lugar que ocupan este tipo de productos dentro de la conversación sobre alimentación. Aunque el nuevo Doritos aumenta de forma clara su aporte proteico y elimina colorantes y saborizantes artificiales, sigue siendo un snack ultraprocesado. Eso coloca el cambio más en el terreno de una mejora dentro de su categoría que en el de una transformación completa hacia un producto saludable.
Para PepsiCo, el movimiento se suma a una estrategia más amplia de diversificación hacia alimentos y bebidas con ingredientes funcionales, en una etapa en la que las marcas buscan responder a nuevas exigencias de consumo sin salir del todo de sus categorías tradicionales. En este caso, Doritos mantiene su perfil de producto indulgente, pero ahora con un ajuste pensado para un consumidor que ya no solo mira sabor, también revisa composición y atributos específicos antes de comprar.


