Pedigree, marca de Mars Incorporated, colocó el bienestar animal dentro de su estrategia de responsabilidad social al vincularlo con la salud del planeta y con los retos ambientales asociados a la sobrepoblación de perros y gatos en situación de calle. En México, la compañía señala que este problema alcanza a 28 millones de animales, una cifra que también implica presión sobre el entorno por la falta de control poblacional.
La marca sostiene desde hace 35 años el propósito de “alimentar lo bueno que los perros traen al mundo”, una idea que convirtió en una línea formal de acción social hace 17 años con la creación del programa Adóptame. A través de esta iniciativa y de su colaboración con albergues aliados, la empresa reporta más de 497 mil intervenciones de esterilización, con el objetivo de reducir la población callejera y favorecer una relación más sostenible entre comunidad, animales y espacio urbano.
La compañía plantea que estas acciones generan un efecto doble. Por un lado, buscan atender un problema de bienestar animal; por otro, reducir el impacto ambiental que implica una población sin control. Dentro de ese enfoque, la marca también menciona a especies emblemáticas del entorno local, como el llamado “Caramelo”, el perro color miel que suele reconocerse como una figura representativa en México.
Pedigree añade que su estrategia social también debe reflejar lo que ocurre dentro de la propia operación de la empresa. Bajo esa lógica, Mars ha alineado parte de su cadena de suministro con metas de sostenibilidad y asegura que actualmente el 100% de la electricidad utilizada para fabricar alimento para mascotas en México proviene de energía eólica.
Según la compañía, este cambio ha permitido reducir emisiones de carbono y mantener coherencia con su propósito institucional de construir “Un Mundo Mejor Para Las Mascotas”. La visión que presenta la marca es la de un círculo en el que acción social, esterilización, adopción y energía limpia formen parte de una misma ruta de impacto.
Con este enfoque, Pedigree busca conectar su trabajo en bienestar animal con una conversación más amplia sobre sostenibilidad, planteando que el cuidado de los animales de compañía también tiene efectos directos en las comunidades y en el entorno natural.



