Unilever alcanzó un acuerdo con McCormick & Company para fusionar su división de alimentación, con excepción del negocio en India, en una operación valorada en 44,800 millones de dólares, equivalentes a unos 39,000 millones de euros. La transacción integrará marcas como Hellmann’s y Knorr con la compañía estadounidense especializada en condimentos, salsas y soluciones de sabor.
El acuerdo, anunciado el 31 de marzo de 2026, busca crear un gigante global del sabor y forma parte de la estrategia de Unilever para afinar su portafolio y concentrarse en categorías de mayor crecimiento. La operación combinará efectivo y acciones, y se espera que quede completada hacia mediados de 2027.
Como parte del acuerdo, Unilever recibirá un pago en metálico de 15,700 millones de dólares, unos 13,670 millones de euros, además de un paquete accionario equivalente al 65% del capital de la nueva empresa combinada. Esa participación está valorada en 29,100 millones de dólares, alrededor de 25,330 millones de euros.
Tras el cierre de la transacción, se estima que los actuales accionistas de Unilever controlen el 55.1% de la compañía resultante, mientras que los accionistas de McCormick conservarán el 35%. Unilever, por su parte, mantendrá directamente un 9.9% del capital social y se comprometió a desinvertir esa participación de forma progresiva y ordenada con el tiempo.
La separación del negocio de alimentación de Unilever se realizará mediante una estructura conocida como Reverse Morris Trust. Este mecanismo permite ejecutar la escisión y posterior combinación con McCormick de forma fiscalmente eficiente, sin que Unilever ni sus accionistas enfrenten impuestos federales sobre la renta en Estados Unidos por la operación.
La integración también contempla sinergias importantes. Ambas compañías calculan que la fusión generará ahorros anuales cercanos a 600 millones de dólares, unos 522 millones de euros. Para capturar estos beneficios, prevén gastos extraordinarios aproximados de 300 millones de dólares, equivalentes a 261 millones de euros.
Unilever, además, estima que la separación de su división de alimentación implicará costes adicionales de entre 400 y 500 millones de euros. Estos gastos estarán relacionados con el proceso de reorganización interna y la preparación del negocio para operar dentro de la nueva estructura combinada.
El acuerdo ya cuenta con el respaldo unánime de los consejos de administración de ambas compañías. Una vez completada la transacción, Brendan Foley, actual presidente y consejero delegado de McCormick, continuará al frente de la empresa resultante. Marcos Gabriel también seguirá como director financiero.
En materia de gobierno corporativo, Unilever designará a cuatro de los doce integrantes del consejo de administración de la nueva compañía. Además, uno de sus ejecutivos formará parte de ese grupo de consejeros durante dos años, con el objetivo de facilitar una integración ordenada entre ambas organizaciones.
La sede principal de McCormick permanecerá en Hunt Valley, Maryland, mientras que la nueva empresa contará también con una sede internacional en Países Bajos. La compañía estadounidense ha señalado su intención de mantener una presencia relevante en ese país europeo.
La empresa combinada también prevé solicitar una cotización secundaria en un mercado europeo, como una forma de reflejar mejor el carácter global de la actual base de accionistas de Unilever y ampliar su visibilidad ante inversionistas internacionales.
Brendan Foley calificó la operación como una fusión transformadora para McCormick, al considerar que acelerará la estrategia de la compañía y reforzará su enfoque en el sabor. También reconoció que integrar dos organizaciones globales de esta magnitud exigirá una ejecución rigurosa.
Fernando Fernández, consejero delegado de Unilever, señaló que la operación representa un paso clave para liberar valor oculto dentro de su división de alimentación. Desde la perspectiva del grupo europeo, la transacción permitirá crear una potencia global en el sector del sabor, con mayor escala, presencia internacional y capacidad de crecimiento.
La fusión llega en un momento en que las grandes empresas de consumo buscan simplificar portafolios, concentrarse en categorías estratégicas y ganar eficiencia operativa. Para Unilever, desprender su negocio de alimentación, salvo India, permite avanzar hacia una estructura más enfocada. Para McCormick, la operación representa una oportunidad para ampliar significativamente su presencia global y fortalecer su posición en condimentos, salsas y alimentos de alto reconocimiento comercial.
Si se completa en los términos previstos, la transacción dará origen a una de las compañías más relevantes del mundo en la industria del sabor. El reto estará en integrar marcas, operaciones, equipos y mercados sin perder la fortaleza comercial que han construido tanto Unilever Foods como McCormick en sus respectivas categorías.



