La Science Based Targets initiative, SBTi, sometió a consulta pública una actualización de su Corporate Net-Zero Standard, el marco que guía a las empresas en la definición de metas climáticas basadas en ciencia. La revisión busca hacer más accesible y aplicable la acción climática corporativa, sin perder el objetivo central de alinear los planes empresariales con la reducción de emisiones necesaria para limitar el calentamiento global a 1.5°C.
La propuesta llega en un momento en que las compañías enfrentan más presión para demostrar avances reales en descarbonización y no solo compromisos de largo plazo. El borrador actualizado busca mejorar claridad, usabilidad y capacidad de implementación, especialmente en temas complejos como emisiones de alcance 3, electricidad baja en carbono, cadenas de suministro y participación de pequeñas y medianas empresas.
Uno de los puntos centrales de la actualización está en las emisiones de alcance 3, aquellas que no provienen directamente de las operaciones de una empresa, pero sí de su cadena de valor. Para muchas organizaciones, este bloque representa el mayor reto técnico, porque involucra proveedores, clientes, transporte, uso de productos, insumos y otros procesos fuera de su control directo.
El nuevo enfoque plantea vías más flexibles para que las compañías puedan actuar sobre estas emisiones sin perder rigor. La idea es que las grandes empresas utilicen su peso comercial para influir en proveedores, sectores intensivos en carbono y relaciones de negocio clave, en lugar de limitar la acción climática a sus propias plantas u oficinas.
De acuerdo con la SBTi, la revisión del estándar busca apoyar a más empresas en la traducción de la ambición climática en acciones creíbles. Esto significa pasar de compromisos generales a metas medibles, con criterios más claros sobre qué debe reportarse, cómo debe justificarse y qué avances pueden considerarse válidos.
“El marco revisado se basa en los últimos avances científicos sobre el clima, la normativa vigente y las opiniones del sector empresarial para apoyar a más empresas de todo el mundo a sumarse a los compromisos climáticos”, señaló la Junta Directiva del órgano rector de la Science Based Targets initiative.
La actualización también separa con mayor claridad las métricas de alcance 1 y 2. En particular, incorpora la adopción obligatoria de electricidad baja en carbono hacia 2040, lo que obliga a las empresas a integrar la variable climática dentro de su planeación energética y financiera de largo plazo.
Este punto es importante porque la descarbonización ya no puede tratarse como un ejercicio aislado de sostenibilidad o comunicación corporativa. Si una empresa quiere avanzar hacia cero emisiones netas, necesita revisar contratos de energía, inversiones, compras, infraestructura, eficiencia operativa y exposición futura a riesgos regulatorios.
Otro cambio relevante está en la integración de pequeñas y medianas empresas. El borrador busca simplificar requisitos para pymes, especialmente aquellas que operan en mercados emergentes y forman parte de cadenas de suministro globales. Esta decisión puede evitar que pequeños proveedores queden fuera del comercio internacional por no contar con capacidades técnicas o financieras para cumplir marcos demasiado complejos.
La inclusión de pymes es clave porque gran parte de las emisiones empresariales se encuentra en redes de proveedores. Si las grandes corporaciones avanzan, pero sus cadenas de valor quedan rezagadas, la reducción real de emisiones será limitada. Por eso, la nueva etapa del estándar intenta equilibrar ambición climática con mecanismos que puedan aplicarse en distintos contextos empresariales.
La consulta pública también abre una discusión sobre gobernanza climática. Las empresas ya no serán evaluadas únicamente por declarar una meta net zero, sino por la calidad de sus planes, la consistencia de sus reportes y la capacidad de demostrar avances verificables.
Para inversionistas, reguladores y consumidores, esto puede marcar una diferencia importante. Un marco más claro permite distinguir mejor entre compañías que están transformando su operación y aquellas que solo utilizan compromisos climáticos como parte de su narrativa reputacional.
La SBTi se ha consolidado como una de las principales referencias globales para la validación de metas climáticas corporativas. Su Corporate Net-Zero Standard ofrece criterios para que las empresas definan objetivos de reducción de emisiones consistentes con la ciencia climática y con una trayectoria hacia cero emisiones netas.
Sin embargo, la implementación sigue siendo el mayor desafío. Reducir emisiones directas puede ser complejo, pero actuar sobre cadenas de suministro completas exige coordinación, financiamiento, datos confiables, capacidades técnicas y colaboración entre empresas de distintos tamaños.
La actualización del estándar apunta precisamente a esa tensión. Por un lado, mantiene la exigencia de reducir emisiones de forma directa. Por otro, reconoce que muchas empresas necesitan rutas más prácticas para involucrar a proveedores, ajustar modelos de negocio y avanzar sin excluir a actores más pequeños.
El periodo de consulta pública será clave para definir la próxima etapa del estándar. Las observaciones de empresas, especialistas, organizaciones civiles e inversionistas ayudarán a afinar un marco que puede influir en la forma en que miles de compañías reportan, validan y ejecutan sus compromisos climáticos.



