Cruz Roja Mexicana y Zurich México reunieron a especialistas, autoridades y brigadistas en un foro enfocado en resiliencia climática y prevención comunitaria ante desastres naturales. El encuentro, realizado en Ciudad de México, buscó fortalecer la preparación de comunidades expuestas a inundaciones, temperaturas extremas y otros riesgos asociados al cambio climático.
La iniciativa responde a un contexto donde las emergencias climáticas ya afectan de forma directa la salud, la seguridad y la vida de miles de familias. En lugar de centrar la discusión únicamente en la reacción posterior a una tragedia, el foro puso el foco en la prevención, la coordinación institucional y la construcción de capacidades locales antes de que ocurra una emergencia.
Durante el encuentro participaron voces vinculadas con la gestión del riesgo, la atención humanitaria y la protección civil. Entre ellas estuvieron representantes del Centro Nacional de Prevención de Desastres, CENAPRED, Protección Civil y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, además de brigadistas y actores comunitarios que trabajan directamente en zonas vulnerables.
La presencia de estos sectores permitió cruzar conocimiento técnico con experiencia de campo. Esa combinación resulta clave porque los planes de prevención no pueden quedarse solo en documentos o protocolos generales. Para que funcionen, deben adaptarse a las condiciones reales de cada comunidad, sus riesgos, recursos y capacidades de respuesta.
Uno de los temas centrales fue el aumento de fenómenos climáticos extremos. En México, las tormentas, inundaciones, desbordamientos y olas de calor han afectado a múltiples municipios en los últimos años, dejando claro que los riesgos ya no son eventos aislados ni escenarios lejanos.
El calor extremo también formó parte de la conversación. Los recientes picos de temperatura, que han superado los 50 grados Celsius en algunas regiones, muestran que la crisis climática tiene efectos directos en la salud pública, especialmente en personas mayores, niñas, niños, personas con enfermedades crónicas y comunidades con menor acceso a servicios básicos.
“Las emergencias climáticas ya no son escenarios futuros; hoy afectan directamente la salud, la seguridad y la vida de miles de familias. Por ello, en Cruz Roja Mexicana impulsamos una respuesta humanitaria basada en la prevención, la acción comunitaria y la colaboración entre sectores”, señaló Jorge Alberto Forastieri, vicepresidente nacional de Cruz Roja Mexicana.
La perspectiva de Zurich México también apuntó a la necesidad de dejar atrás una lógica centrada únicamente en actuar después de la emergencia. Desde esta visión, la verdadera diferencia se construye cuando las instituciones invierten en educación, prevención, análisis de riesgos y acompañamiento a las poblaciones más expuestas.
La resiliencia climática implica preparar a las comunidades para resistir, responder y recuperarse mejor frente a eventos extremos. Esto incluye fortalecer protocolos locales, capacitar brigadas, mejorar la comunicación de riesgos, identificar zonas vulnerables y promover acciones que reduzcan daños antes de que ocurra un desastre.
El foro también destacó el valor de las alianzas sostenidas. Cruz Roja Mexicana y Zurich México han trabajado durante más de diez años en iniciativas vinculadas con prevención, gestión de riesgos y fortalecimiento comunitario, una colaboración que busca generar capacidades reales en territorio.
Este tipo de esfuerzos resulta especialmente importante porque los desastres naturales no afectan a todas las personas por igual. Las comunidades con menor infraestructura, viviendas más frágiles o acceso limitado a servicios suelen enfrentar mayores pérdidas y más dificultades para recuperarse.
Por eso, la prevención debe entenderse también como una herramienta de justicia social. Preparar a una comunidad no solo significa reducir daños materiales, sino proteger vidas, cuidar medios de subsistencia y evitar que una emergencia profundice desigualdades ya existentes.
La participación del PNUD añadió una mirada de desarrollo a la conversación. La resiliencia no depende únicamente de la respuesta humanitaria, sino también de políticas públicas, inversión, planeación urbana, adaptación climática y coordinación entre gobiernos, empresas, organizaciones sociales y comunidades.
El encuentro dejó una conclusión clara: frente a los nuevos riesgos climáticos, reaccionar ya no alcanza. Las instituciones necesitan trabajar antes, durante y después de las emergencias, con información confiable, capacidades locales y una visión de largo plazo.
Con este foro, Cruz Roja Mexicana y Zurich México buscan fortalecer una agenda donde la resiliencia climática se construya desde la prevención comunitaria. En un país expuesto a inundaciones, sequías, calor extremo y otros fenómenos cada vez más frecuentes, anticiparse puede marcar la diferencia entre una crisis contenida y una tragedia de mayor escala.



