La Secretaría de las Mujeres de Yucatán, Semujeres, y Fundación ADO inauguraron la Feria Artesanal por los Derechos de las Mujeres en la terminal de autobuses de Mérida. La iniciativa busca abrir espacios de comercialización para fortalecer la autonomía económica de mujeres productoras y visibilizar su trabajo artesanal.
La feria reúne a 63 artesanas de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán. La muestra permanecerá abierta hasta este domingo, en un horario de 10:00 a 18:00 horas, dentro de la Terminal Mérida Centro Histórico.
Por parte de Yucatán participan creadoras de 17 municipios, entre ellos Acanceh, Halachó, Maxcanú, Mérida, Motul, Tekit, Tixkokob y Umán. La oferta incluye piezas elaboradas con técnicas tradicionales y materiales como madera, hueso, palma y estambre.
El corte de listón fue encabezado por Patricia Martín Escamilla, directora de Autonomía y Empoderamiento, en representación de la titular de Semujeres, Sisely Burgos Cano. También participaron representantes de Fundación ADO y Mobility ADO, entre ellos Andrés Fernando Pérez Peña Campos, gerente corporativo de Fundación ADO.
En representación de las beneficiarias, la artesana Zelmy Olivia Domínguez Chan, originaria de Tekit, destacó que este tipo de espacios ayudan a avanzar hacia la independencia financiera. También agradeció los cursos y talleres de capacitación enfocados en mejorar la comercialización de los productos.
Entre los proyectos presentes se encuentra la unión de apicultoras Jaani Kaab, de Opichén, que ofrece derivados de miel melipona. También participan productoras agrícolas dedicadas al cultivo y procesamiento de cacahuate y pepita molida.
La delegación de Chiapas, integrada por emprendedoras de San Cristóbal de las Casas y Comitán, presenta textiles tradicionales como chales, rebozos y blusones de algodón elaborados en telar.
Con esta feria, Semujeres y Fundación ADO fortalecen una agenda de empoderamiento económico basada en capacitación, comercialización y reconocimiento del trabajo artesanal. Para las productoras, contar con espacios de venta directa representa una oportunidad para ampliar ingresos, conectar con nuevos públicos y preservar técnicas que forman parte del patrimonio cultural de sus comunidades.



