Un proyecto científico dedicado al estudio de marmotas de vientre amarillo en Colorado logró recaudar más de 100 mil dólares mediante una combinación poco común: una cuenta de OnlyFans, donaciones digitales y una criptomoneda inspirada en estos animales.
La investigación, iniciada en 1962 por el académico Kenneth Armitage, es una de las series de monitoreo de fauna más extensas del mundo. Durante más de seis décadas, distintos investigadores han seguido generaciones de marmotas para entender su comportamiento, sus cambios poblacionales y su relación con el clima.
La continuidad del proyecto estuvo en riesgo por falta de financiamiento. Ante ese escenario, Daniel Blumstein, profesor de UCLA, propuso una estrategia poco convencional: abrir una cuenta llamada OnlyMarms en OnlyFans para compartir imágenes de marmotas en su hábitat natural.
La campaña no buscaba sexualizar a los animales, sino aprovechar el modelo de suscripción de la plataforma para acercar la investigación a nuevas audiencias. Las publicaciones muestran a las marmotas recorriendo paisajes rocosos, entrando en madrigueras y desarrollando comportamientos cotidianos.
La cuenta consiguió alrededor de 6 mil dólares, una cifra limitada frente a las necesidades del proyecto, pero suficiente para convertir a las marmotas en una historia viral. El verdadero salto llegó cuando una comunidad digital creó $OnlyMarms, una moneda meme desarrollada sobre la cadena de bloques Solana.
Los impulsores de la criptomoneda decidieron donar al proyecto las comisiones generadas por sus transacciones. En apenas dos semanas, esta iniciativa reunió más de 88 mil dólares. Sumadas a otras aportaciones de personas que preferían no donar mediante OnlyFans, las contribuciones superaron los 100 mil dólares.
El dinero permitirá sostener la investigación durante un año más. Sin embargo, los investigadores señalan que las necesidades son mayores: alcanzar 300 mil dólares permitiría financiar durante cuatro años a un estudiante de doctorado dentro del proyecto.
Más allá de lo llamativo del caso, la investigación tiene valor científico. El seguimiento de las marmotas permite observar cambios en ecosistemas de montaña, especialmente frente al alargamiento de los veranos, el acortamiento de los inviernos y las alteraciones en los patrones de nieve.
De acuerdo con los investigadores, las marmotas han aumentado su masa corporal conforme cambian las condiciones ambientales. También se ha observado que la escasez y llegada tardía de nieve puede afectar su hibernación, ya que la nieve funciona como una capa aislante para proteger sus madrigueras del frío.
El caso abre una discusión relevante sobre el financiamiento de la ciencia. Las donaciones digitales, las comunidades en línea y las plataformas no tradicionales pueden ayudar a sostener proyectos valiosos, pero difícilmente sustituyen la estabilidad del financiamiento público o institucional.
No todas las investigaciones tienen una especie carismática, una historia viral o una comunidad dispuesta a movilizar recursos. Por eso, el éxito de OnlyMarms debe entenderse como una solución complementaria, no como un modelo suficiente para sostener la producción científica de largo plazo.
La campaña demuestra que la ciencia también necesita comunicación, creatividad y capacidad para conectar con públicos fuera de universidades y laboratorios. En este caso, las marmotas se convirtieron en el vehículo para hablar de biodiversidad, cambio climático y preservación de datos científicos acumulados durante décadas.
Mantener vivo un proyecto de 60 años significa proteger una memoria científica que no puede reconstruirse fácilmente. Las nuevas formas de financiamiento pueden ayudar, pero la lección principal es clara: la innovación puede abrir puertas inesperadas, aunque la ciencia necesita apoyos más estables que una tendencia viral.


