KPMG México presentó su primer estudio Líneas Éticas en México y Centroamérica 2026, una investigación basada en una encuesta a más de 90 tomadores de decisión y líderes de opinión de distintos sectores industriales.
El reporte muestra que las líneas éticas ya son un mecanismo ampliamente adoptado por las organizaciones, pero todavía enfrentan retos importantes en confianza, madurez operativa y protección a quienes denuncian.
De acuerdo con el estudio, las denuncias laborales concentran la mayoría de los reportes recibidos por las empresas. En México representan 82% de las denuncias, mientras que en Centroamérica alcanzan 85%. Dentro de este rubro se incluyen situaciones relacionadas con gestión del capital humano, acoso y conductas inadecuadas.
KPMG también identificó riesgos emergentes vinculados con daños al patrimonio corporativo y relaciones indebidas con terceros, dos áreas que pueden tener implicaciones legales, financieras y reputacionales para las empresas.
“Las líneas éticas se han convertido en una herramienta estratégica para detectar riesgos oportunamente, fortalecer la cultura de integridad y proteger a las organizaciones de impactos financieros, legales y reputacionales”, señaló Fernando Peyretti, socio líder de Forensic de KPMG México y Centroamérica.
Aunque la adopción es alta, el estudio advierte que muchas líneas éticas aún operan de forma interna, lo que puede limitar su credibilidad ante los colaboradores. En México, 84% de las empresas encuestadas cuenta con una línea ética implementada, pero solo 23% la opera a través de terceros independientes. En Centroamérica, la adopción llega a 92%, aunque únicamente 22% utiliza operadores externos.
La madurez de estos canales también sigue siendo baja. Solo 18% de las líneas éticas en México y 17% en Centroamérica se ubican en un grado avanzado de desarrollo.
Otro dato relevante es el bajo volumen de reportes. El 43% de las empresas en México y el 40% en Centroamérica reciben entre cero y 10 denuncias al año. Para KPMG, esto puede reflejar la necesidad de fortalecer la comunicación interna y generar mayor confianza para que las personas se animen a reportar incumplimientos.
El principal desafío está en proteger a los denunciantes y crear entornos seguros. El estudio señala que 75% de las empresas en México y 55% en Centroamérica perciben que no es altamente probable que sus empleados reporten incumplimientos graves.
“La participación de terceros especializados contribuye a generar mayor confianza entre los informantes, reducir la percepción de conflictos de interés, mejorar la calidad de las investigaciones y favorecer una detección más oportuna de riesgos”, explicó Demetrio Carrasco, director de Líneas Éticas de KPMG México y Centroamérica.
Para elevar la efectividad de estos mecanismos, KPMG recomienda profesionalizar su gestión mediante políticas formales de no represalias, procedimientos de investigación independientes y canales que garanticen confidencialidad.
El estudio deja una lectura clara para las empresas: contar con una línea ética no basta para construir una cultura de integridad. Su valor depende de que las personas confíen en el canal, sepan cómo usarlo y tengan certeza de que una denuncia será atendida con independencia, seriedad y protección.


