¿Por qué persisten la pobreza y la desigualdad en México?

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América Latina y el Caribe han logrado un progreso económico y político notable a lo largo de la última década. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la región experimentó “una disminución notable de la tasa de pobreza y una enorme expansión de la clase media” (BID, 2016). Lamentablemente, México no formó parte de este progreso y aumento de bienestar regional.

Investigaciones y análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) establecen qué ocurrió entre 2005 y 2012 en 18 países de la región. Por ejemplo, Bolivia tenía 63.9% de pobres y bajó a 42.4% en 2011. Brasil registraba 36.4% y la disminuyó a 18.6 en 2012. Perú por su parte tenía 52.5% de pobres y para 2012 registraba 25.8. En cambio, México tenía 31.7% de pobres en 2005 y 37.1% en 2012 (CEPAL, 2013). Todos estos datos sin tomar en cuenta los porcentajes de indigencia. Como puede apreciarse, mientras sus vecinos experimentaron un claro y sostenido avance de bienestar, México caminó en sentido contrario.

Por este motivo, la Universidad Iberoamericana Puebla ha decidido organizar el Foro Internacional ¿Por qué persisten la pobreza y la desigualdad en México?: miradas internacionales y propuestas de política pública. Para nuestra Universidad, es insostenible que México no forme parte de los países latinoamericanos que están aprendiendo a enfrentar sus flagelos sociales con políticas exitosas de mayor bienestar e inclusión social.

En este sentido, el objetivo del Foro Internacional es acercar con tres conferencias magistrales miradas globales sobre cómo enfrentar la relación entre la pobreza y la desigualdad, ya sea desde la perspectiva del BID (Santiago Levy), la Agencia Francesa de Desarrollo (Gaël Giraud) y el Banco Mundial (Kaushik Basu). Complementariamente 4 mesas de trabajo buscarán con 20 ponentes nacionales e internacionales identificar las principales causas del estancamiento mexicano, los aspectos de política pública y de contexto que han favorecido éxitos de mayor equidad social y económica en Brasil, Perú, Bolivia y Ecuador, así como la puesta en común de propuestas y alternativas necesarias para que nuestro país retome el camino del bienestar social.

Desde la Ibero Puebla estamos convencidos de que es la hora de suscitar un punto de inflexión en nuestro proceso social y político. Nos parece que ya no son sostenibles ni moral ni políticamente los siguientes aspectos de nuestra realidad, según informes como el de OXFAM y el del Observatorio de Salarios (2016):

  1. El 1% de la población se apropia el 32% del ingreso nacional en nuestro país.
  2. Los ingresos que se apropia del 1% más rico son equivalentes a los que se queda el 90% población mexicana.
  3. El 10% más rico se apropia del 67.8% del ingreso. Al capital corresponde el 56% de ese 68% del ingreso del decil más rico.
  4. En términos de la desigualdad entre factores de la producción, los niveles de desigualdad en México muestran la misma distribución que a mediados de los años 30. Para 2015, el capital percibió el 74% del ingreso, mientras que el trabajo recibió sólo el 26%.
  5. Por regiones, la Ciudad de México es la entidad donde la desigualdad salarial es más alta, seguida de Oaxaca, Campeche, Hidalgo, Guerrero, Veracruz y Puebla. Las menos desiguales Baja California, Quintana Roo, Baja California Sur, Durango, Chihuahua y Coahuila. Las más desiguales concentradas en la franja centro-sur y las menos desiguales en la parte norte del país (con excepción de Quintana Roo).
  6. Entre 1997 y 2014, el número de beneficiarios del programa social emblema, originalmente Progresa, ahora Prospera, pasó de 5 millones a 25 millones.
  7. Sin embargo, la población por debajo de la línea de pobreza por ingresos (Línea de Bienestar) no se ha movido prácticamente nada: en 1992 era de 54.8%. Para 2014 era de 53.2%.
  8. El crecimiento de las denominadas clases medias, bajo el entorno de poco crecimiento y crisis económica, en la misma temporalidad ha sido prácticamente nulo. De 22% de la población a 26%.
  9. El problema de la pobreza en México, se encuentra en las carencias de seguridad social y rezago educativo (cuyos porcentajes de carencia se han mantenido prácticamente sin cambios) y en el ingreso, cuyo avance sustancial en la población, no depende de programas sociales como las transferencias condicionadas, sino de políticas enfocadas al mercado laboral donde la caída permanente y sostenida de los salarios, da lugar a que el salario mínimo se encuentre por debajo de la línea de pobreza.
  10. Los salarios mínimos en México son, junto con los de Nicaragua, de los más bajos en América Latina. El salario mínimo en México de $80.04 diarios, se encuentra muy por debajo de la línea de pobreza oficial por hogar de $353 diarios (hogar promedio) y, cada vez más lejano a un salario mínimo constitucional digno y adecuado de $578 (Cálculo del Observatorio de salarios).

México puede y debe aprovechar los desafíos de la nueva presidencia en EU, repensar sus políticas sociales y trabajar hacia un nuevo modelo social y político que propicie por fin un salto cualitativo en el bienestar de los mexicanos. A través del Foro Internacional, nuestra Universidad reivindica el papel de la educación superior como una plataforma tanto epistemológica como de incidencia en política pública que busca generar sinergias en todos aquéllos actores que están convencidos que ha llegado la hora de transformar México en clave de justicia y equidad.

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