Natura colocó el concepto de regeneración en el centro de su estrategia empresarial y lo presentó como una evolución frente a los modelos de sostenibilidad enfocados solo en reducir impactos. La compañía, identificada dentro del ecosistema de Empresas B, planteó que su meta de largo plazo es operar bajo un esquema 100% regenerativo hacia 2050, con una lógica que busca devolver a la naturaleza y a las comunidades más valor del que extrae.
El planteamiento fue difundido en el marco del Mes de las Empresas B y pone el foco en una idea que ha ido ganando espacio en ese entorno: ya no basta con mitigar daños o compensar emisiones, sino que las empresas deben restaurar ecosistemas, fortalecer tejido social y medir su impacto con criterios más amplios que el rendimiento financiero. Natura vinculó esa visión con herramientas como el iP&L, un sistema que incorpora variables ambientales y sociales para evaluar resultados más allá de los estados contables tradicionales.
Dentro de esa ruta, la empresa también mantiene compromisos climáticos y de circularidad en envases como parte de una estrategia que conecta regeneración, cadena de valor y operación global. En paralelo, su vínculo con el movimiento B Corp sigue siendo uno de los referentes más visibles del sector, en una certificación que evalúa desempeño social, ambiental, transparencia y gobernanza.
La idea de fondo es que el modelo regenerativo no se quede en una política ambiental aislada, sino que reordene la manera en que la empresa produce, se relaciona con comunidades y mide su impacto. En el caso de Natura, ese enfoque aparece ligado tanto a su estrategia de sostenibilidad como a su identidad dentro del ecosistema de Empresas B.



