El brote de hantavirus registrado a bordo del crucero MV Hondius, que dejó tres personas fallecidas y varios contagios confirmados, generó dudas públicas sobre una posible repetición de lo ocurrido con la pandemia de COVID-19. La embarcación tiene previsto llegar a las Islas Canarias, mientras las autoridades sanitarias mantienen bajo vigilancia a pasajeros que pudieron haber estado expuestos al virus.
La inquietud creció después de que se confirmara que algunos contagios ocurrieron entre personas, algo poco frecuente en los hantavirus. Sin embargo, especialistas en virología, microbiología y salud pública han explicado que este brote no es equiparable al coronavirus, principalmente porque se trata de un virus conocido, con transmisión limitada y sin señales de haber cambiado su comportamiento habitual.
El virus identificado corresponde al Andes virus, una variante de hantavirus ya documentada en Sudamérica y reconocida por ser la única en la que se ha confirmado transmisión entre humanos. Para los expertos, este dato no apunta a una mutación nueva, sino a un comportamiento previamente conocido.
Gaspar Domínguez, especialista en salud pública que coordinó la respuesta al brote de hantavirus registrado en Epuyén, Patagonia, en 2019, explicó que no existen elementos para pensar que el virus haya cambiado genéticamente. En su lectura, el Andes virus se está comportando como ya se había observado en otros brotes: puede transmitirse entre humanos, pero bajo condiciones muy específicas.
La diferencia con el SARS-CoV-2 es importante. Cuando apareció el coronavirus, se trataba de un patógeno nuevo para la población humana y con una capacidad alta de propagarse por vía respiratoria. En cambio, el hantavirus Andes ya es conocido por la comunidad científica y su transmisión persona a persona no ocurre con facilidad.
Otro punto clave es su capacidad de mutación. Aunque todos los virus mutan, los especialistas señalan que los hantavirus tienen una capacidad de cambio más limitada que los coronavirus. Además, su reservorio natural son los roedores, no los humanos. Por eso, cuando infectan a una persona, el contagio suele considerarse un “callejón sin salida” epidemiológico, salvo situaciones excepcionales de contacto estrecho.
La letalidad sí es un factor preocupante. Los hantavirus pueden causar cuadros graves, con afectaciones pulmonares o renales, y tasas de mortalidad mucho más altas que las observadas en la COVID-19. Pero mayor letalidad no significa mayor capacidad pandémica. En salud pública, la velocidad y facilidad de transmisión son determinantes para que un virus se extienda de forma masiva.
En el caso del crucero, los expertos atribuyen los contagios al llamado efecto de encierro. Un barco es un espacio cerrado, con convivencia prolongada, contacto estrecho y uso compartido de áreas comunes. Ese escenario puede facilitar infecciones que, fuera de ese contexto, difícilmente se transmitirían con la misma intensidad.
Epidemiólogos consultados han señalado que, si se tratara de un virus con la capacidad de transmisión del coronavirus, el número de contagios en el barco probablemente sería mucho mayor. La existencia de varios casos no implica, por sí sola, una amenaza pandémica, sino un brote localizado en un ambiente excepcionalmente favorable para la transmisión.
También preocupa la situación de los pasajeros que abandonaron el barco semanas antes. Algunas personas regresaron a sus países y al menos un caso fue reportado con síntomas compatibles en Suiza. Aun así, los especialistas consideran poco probable que se generen focos amplios de transmisión, aunque recomiendan mantener vigilancia, identificar contactos estrechos y actuar rápido ante síntomas.
La experiencia previa en la Patagonia sirve como referencia. En 2019, un brote de Andes virus infectó a varias decenas de personas y dejó fallecidos, pero logró controlarse. Aunque hubo contagios secundarios, la cadena de transmisión no se convirtió en una epidemia amplia.
La conclusión de los expertos es clara: el brote requiere seguimiento, rastreo de contactos y medidas sanitarias proporcionales, pero no tiene las características que hicieron del coronavirus una pandemia global. El hantavirus Andes puede ser grave, incluso mortal, pero su capacidad de propagarse entre personas sigue siendo limitada.


