Por qué  invertir En cultura cada vez más y no menos

Cuando se habla de presupuestos públicos en cultura, es recurrente encontrar noticias sobre recortes por situaciones ajenas al desempeño de las instituciones culturales, que, en términos generales, hacen un uso muy eficiente de los pocos recursos que reciben. Existe una idea errónea en los tomadores de decisiones de que la cultura, lejos de ser una inversión es un gasto y, por lo tanto, es uno de los ajustes a los presupuestos más recurrentes a lo largo del tiempo en México y alrededor del mundo. Sin embargo, los servicios culturales son de importancia preponderante para la sociedad tanto en términos económicos (beneficios tangibles) como sociales (beneficios intangibles).

Desde el enfoque económico de beneficios tangibles, en 2022 fueron países europeos los que más destinaron gasto público en servicios culturales, dentro de los cuales destacan Francia, Países Bajos, Austria, Alemania, Suecia con alrededor del 1 % del PIB, respectivamente.

En el caso de México, estos beneficios tangibles se recogen en la Cuenta Satélite de la Cultura que publica el INEGI, en esta se destaca que en 2023 el sector de la cultura en su conjunto (incluyendo radio, cine, televisión y creación de contenidos digitales) contribuyó con el 2.7 % del total del PIB, creció anualmente 2.6 % con respecto al año anterior y generó casi 1.5 millones de empleos. La participación del sector cultural con respecto al PIB se compone de la siguiente manera:

–  Actividades de mercado que realizan los agentes privados y que generan bienes y servicios culturales con fines de lucro: 2.19 %.

–  Actividades relacionadas con los hogares como trabajo voluntario en la organización de actividades culturales o comercio de productos culturales en la vía pública, entre otras: 0.39 %.

–  Actividades de gestión pública que realizan unidades de gobierno y que contribuyen a facilitar el acceso, la difusión y desarrollo de actividades culturales: 0.16 %.

Sin embargo, para 2024, el presupuesto asignado a la Secretaría de Cultura federal fue de 16.29 miles de millones de pesos lo que representó sólo el 0.20 % del gasto público total (8.25 billones de pesos) y tan sólo alrededor del 0.05 % con respecto al PIB de la economía mexicana; para el 2025, el presupuesto para cultura se estimó en poco más de 12 mil de millones de pesos, una caída de alrededor de un tercio del año anterior.

No es casualidad que los países con mayor gasto público en cultura tengan un Índice de Desarrollo Humano (IDH)1 más alto, como son Suecia que ocupa el lugar número 5 (0.95), Alemania el 7 (0.95), Países Bajos el 10 (0.945), Austria el 22 (0.93), y Francia el 28 (0.91); en contraste, México ocupa el lugar 77 (0.78).

En cuanto a los beneficios intangibles de la inversión en cultura podemos citar el fortalecimiento de la identidad social, la creación de sentido de pertenencia y tejido social, mejora y creación de oportunidades educativas, preservar el significado cultural y el patrimonio, aprender de otras culturas y su diversidad, incrementar la cohesión social por medio del diálogo intercultural y el respeto mutuo en una era de migraciones masivas alrededor del mundo.

Aunque estos proyectos son de difícil medición y su impacto se percibe en el mediano y largo plazos, los beneficios intangibles de la inversión en infraestructura y bienes culturales son innegables. Por ejemplo, la construcción de un centro cultural siempre impactará en el corto plazo por los encadenamientos productivos que tendrá en el sector de la construcción y otros sectores involucrados, sin embargo, el impacto más significativo vendrá cuando la sociedad visite este centro cultural, tome cursos, asista a espectáculos y haga comunidad alrededor y a partir de la nueva infraestructura cultural creada.

En definitiva, es el sector público el que debería estar más interesado en aumentar el gasto e inversión en cultura por los beneficios tangibles e intangibles que esto conlleva. Reducir el presupuesto en cultura, en cambio, genera pérdida de identidad, sentido de pertenencia, destruye el tejido y la cohesión social.

1.- El IDH es un índice calculado por la ONU que mide el logro promedio en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, conocimientos y un nivel de vida decente. Tiene una escala de 0 a 1.

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