El Banco de Alimentos de Mazatlán inauguró nuevas instalaciones en el Parque Industrial Alfredo V. Bonfil, en Sinaloa, como parte de una alianza entre la Red de Bancos de Alimentos de México y Fundación Carlos Slim.
La nueva sede busca fortalecer el rescate, clasificación y distribución de alimentos aptos para consumo humano en el sur del estado. Con esta infraestructura, la organización prevé triplicar su capacidad de atención y pasar de 10,000 a 22,000 personas beneficiarias hacia 2030.
El espacio operativo creció de 600 a 1,600 metros cuadrados, lo que permitirá recibir mayores volúmenes de excedentes agrícolas, comerciales y turísticos antes de que se desperdicien. Esta expansión resulta clave en una región donde una parte importante de los alimentos rescatados corresponde a productos perecederos.
Las nuevas cámaras y bodegas permitirán conservar mejor los insumos, agilizar la clasificación y mantener condiciones adecuadas para su entrega a comunidades vulnerables. Con ello, el banco busca hacer más eficiente su labor logística y reducir pérdidas durante el proceso.
La iniciativa también tiene un componente ambiental. Al rescatar alimentos que todavía pueden consumirse, se evita que terminen como desperdicio orgánico y se reduce la huella asociada a su descomposición.
Arturo Elías Ayub, representante de Fundación Carlos Slim, destacó el alcance del modelo de la Red BAMX, que actualmente contribuye a alimentar a más de 2 millones de personas todos los días. También señaló el reto de ampliar esa atención hacia millones de personas más en el país.
La colaboración entre Red BAMX y Fundación Carlos Slim ha permitido fortalecer infraestructura alimentaria en distintas regiones de México. A nivel nacional, la alianza ha desplegado 17 unidades de carga y construido bodegas en estados como Veracruz, Zacatecas y Morelos.
En Mazatlán, el presidente del Patronato del banco local, Rafael Domínguez Kelly, subrayó que la nueva sede busca dignificar la asistencia social y mejorar la capacidad de respuesta frente a la inseguridad alimentaria.
El proyecto se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente con la meta de hambre cero. Sin embargo, su impacto también toca otros frentes: reducción del desperdicio, fortalecimiento comunitario y mejor aprovechamiento de recursos.
Con esta nueva sede, el Banco de Alimentos de Mazatlán gana capacidad para atender a más familias y operar con mayor eficiencia. La infraestructura permite que el rescate alimentario deje de depender solo de voluntad y se apoye en logística, conservación y distribución profesional.


