¿Por qué cambiar a la responsabilidad social empresarial?

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El cambio es un elemento constante en la vida. La humanidad ha tenido un proceso sostenido de crecimiento y mejora en ámbitos como la economía, salud, tecnología, organización social, etc. En la actualidad regresar a la época del feudalismo o carecer de tecnología, son escenarios casi imposibles de pensar. Por ello, replantear la forma de hacer negocios, no solo es posible sino necesario, el cambio es parte del crecimiento y la evolución.
La responsabilidad social, es cada vez más la opción por excelencia para llevar una empresa, pues es un modelo que busca permear la estructura de la empresa y marcar los ejes rectores de la institución, con base al principio “ganar-ganar”.
El objetivo principal de una empresa es generar riqueza, y la responsabilidad social puede contribuir con ello como nos menciona el libro “El argumento empresarial de la RSE: 9 casos de América Latina y el Caribe” que publica el Banco Interamericano de Desarrollo, donde nos mencionan que “El incremento de los ingresos de una empresa se puede dar por dos vías: a través de una ampliación del volumen de ventas o por medio de un aumento en el precio de los productos o servicios ofrecidos“. En ambas opciones los consumidores tienen un papel muy importante, puesto que además de factores clásicos de diferenciación (calidad y precio) influyen elementos como la responsabilidad de una empresa ante sus proveedores, colaboradores o medio ambiente (Ogliastri, Leguizamón, etc).
La responsabilidad social abarca 3 elementos muy importantes: económico, ético y ambiental; la incorporación de cada uno de estos aspectos al sistema de gestión de la compañía trae beneficios tanto para los grupos de interés internos (accionistas, colaboradores, inversionistas, gobierno corporativo) como para los externos (proveedores, clientes, sociedad).
En el aspecto económico, la principal premisa es tener una empresa rentable, tanto para mí como para mis grupos de interés con una visión a largo plazo. Se trata de cambiar el paradigma de acumulación de la riqueza por distribución de la misma. Cómo puedo esperar ser una empresa que vende millones de dólares, si a mis proveedores o colaboradores les brindo un pago injusto por sus insumos y servicios, generando con ello un estado constante de empobrecimiento.
Hacer lo correcto no solo se trata de un elemento ético, sino también estratégico. En la actualidad, tenemos acceso a los detalles de la operación empresarial y con ello, estamos expuestos al escrutinio público, el costo de una campaña de control de daños o las pérdidas económicas por mala reputación sin duda no se comparan con cubrir los costos de una conducta ética. Hacer lo correcto, es bueno además de económico; el INEGI a través de la “Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas” menciona que la corrupción en 2016 en materia regulatoria en nuestro país tuvo un costo de mil 600 millones de pesos .
Lo mismo ocurre con el impacto ambiental, además del pago de multas, y el peligro de mala reputación, el cuidado ambiental es una inversión a largo plazo, buscando asegurar los insumos que la naturaleza nos brinda para vivir y tener un movimiento empresarial. Hay ejemplos tan simples como el cuidado de las hojas de papel, ¿Qué va a pasar cuando empiecen a escasear? ¿Cuál será el costo a asumir por ese insumo tan indispensable?
Resumiendo un poco, los beneficios para una empresa desde el ámbito interno se reflejan en:

  • Ética empresarial, menos pérdidas financieras para la empresa.
  • Calidad de vida, que generé desarrollo de capital humano, lealtad y con ello mayor productividad, venta, creatividad y rentabilidad para la organización.
  • Cuidado ambiental, que permita un ahorro, inversión estratégica y visión a futuro.
  • Acceso a un mercado más exigente, pero también dispuesto a cubrir tarifas justas por productos y servicios realizados con una visión de comercio justo.
  • Reputación y prestigio, así como acceso a fondos de inversión socialmente responsables.
  • Entre muchos beneficios más.

Hacer lo correcto en todos los sentidos, moral, económico y social, permitirá tener una empresa con prácticas efectivas y eficientes, pasando de las buenas intenciones a una conducta estratégica, profesional y rentable donde el desarrollo pueda ser sostenible, para todos los involucrados.
Paola Juárez, Consultora en Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad para Nex Fundraising
*Bibliografía:
 De la Cuesta González, M. (2004). El porqué de la responsabilidad social corporativa. Boletín económico de ICE, 2813, 45-58.
 Ogliastri, E., Leguizamón, F. A., Guzmán, J., González, C. J., Ickis, J. C., Hernández Salazar, M., … & Pratt, L. (2007). El argumento empresarial de la RSE: 9 casos de América Latina y el Caribe.
 Redacción, (2017). La corrupción costó 1,600 mdp a las empresas en 2016: INEGI; 65% de las mordidas son para trámites. Sin embargo. Consultado 4/12/17 A través de http://www.sinembargo.mx/03-07-2017/3254295
 
Fuente:
http://nexfundraising.com/articulos/por-que-cambiar-a-la-responsabilidad-social-empresarial

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