El Movimiento Scout como Plataforma para Formar Agentes de Cambio a través del voluntariado
Dra. I. Lorena Vargas-Vargas
Miembro de la Asociación de Scouts de México desde el año 2003
Miembro del Equipo de Voluntarios de la Organización Mundial del Movimiento Scout
El voluntariado ha moldeado mi identidad, mis decisiones profesionales y mi manera de entender el liderazgo. Vivimos en un mundo que exige líderes capaces de navegar la complejidad, colaborar entre sectores y responder a desafíos climáticos, sociales y económicos sin precedentes, que ponen a prueba cualquier modelo tradicional de liderazgo. En este contexto, el Movimiento Scout me ha demostrado su capacidad como plataforma estratégica para convertir retos en aprendizaje y desarrollar juventudes resilientes, éticas y orientadas al bien común. En la actualidad es necesario preparar a los jóvenes para un mundo donde la sostenibilidad ya no es un área técnica, sino una forma de liderazgo.
A lo largo de mi trayectoria como voluntaria, he sido testigo de cómo niñas, niños, adolescentes y jóvenes (NNAJ) adquieren habilidades que hoy son indispensables y muy buscadas por empresas y organizaciones que impulsan un futuro sostenible: pensamiento crítico y colaboración intercultural e intergeneracional; y presenciado cómo, ante situaciones de crisis o necesidad como los sismos que ocurrieron en la ciudad de México en 1985 y 2017, situaciones climáticas como el huracán Otis e incluso durante la pandemia por COVID19, jóvenes y voluntarios que practican el escultismo, transformaron incertidumbre en coordinación y servicio, convirtiéndose en ejemplos de responsabilidad y visión colectiva.
En espacios locales e internacionales, miles de jóvenes trabajan por causas diversas: inclusión, gestión de riesgos, salud mental, paz y participación social y acción climática. Estas experiencias no solo los fortalecen individualmente, sino que construyen comunidades capaces de enfrentar crisis con creatividad y empatía. He visto cómo el liderazgo juvenil emerge justamente en los momentos más complejos: cuando un plan cambia, la logística debe adaptarse o las diferencias se vuelven un reto. Ahí el escultismo revela su esencia: liderar es acompañar, escuchar, tomar decisiones con responsabilidad y actuar con intención.
Como voluntaria en diferentes organizaciones nacionales e internacionales, he observado la evolución del voluntariado durante las últimas dos décadas y hoy, exige impacto medible, ética, corresponsabilidad y alianzas estratégicas. Programas de liderazgo y proyectos orientados a diferentes objetivos del desarrollo sostenible donde destacan la educación de calidad, igualdad de género o protección de la biodiversidad, muestran que los jóvenes en el Movimiento Scout no solo desean participar: desean incidir. Construyen soluciones, movilizan equipos y generan innovación social desde un profundo sentido de pertenencia.
Creo firmemente que el Movimiento Scout ofrece un modelo educativo único capaz de responder a desafíos actuales y empoderar a las juventudes que demuestran cada día que servir es transformar los desafíos en oportunidades. No porque tenga todas las respuestas, sino porque forma líderes que saben hacer las preguntas correctas y comprenden la interdependencia entre personas, comunidades y ecosistemas. Para ellos, la sostenibilidad no es una tendencia pasajera, sino un compromiso con las generaciones futuras y con todas las formas de vida. *Las opiniones expresadas en este articulo son a título personal y no representan en ningún momento opiniones de la Asociación de Scouts de México, A. C. (ASMAC)”



