Pacto Comida

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INFORMACIÓN PROPORCIONADA POR BANCO DE ALIMENTOS

Más de un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano a nivel mundial se pierden o desperdician, lo que equivale a alrededor de 1,300 millones de toneladas por año. Los alimentos se pierden o desperdician a lo largo de la cadena de suministro, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en hogares, mientras que más de 800 millones de personas en el mundo (o el 11.3 por ciento de la población mundial) padecen hambre crónica y desnutrición.

Actualmente, alimentar a más de 800 millones de personas que se encuentran en carencia alimentaría podría ser posible porque, además de ser uno de los desafíos más urgentes de las políticas del desarrollo, se producen suficientes alimentos para alimentar a 10 mil millones de personas (más de la población global estimada para el 2050).
Pero, se desperdicia casi la mitad de los alimentos que globalmente se producen

La Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (PDA) genera impactos económicos, sociales y ambientales negativos. Como resultado de la PDA se pierden recursos valiosos en términos de agua, energía, tierra, biodiversidad y otros insumos que se utilizan para producir alimentos que no se consumen. Y en última instancia, el mal aprovechamiento de este capital contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero y al agotamiento de los recursos naturales. Si se continúa con los niveles de consumo y de PDA, para el 2050 se estima que la temperatura global se pudiera incrementar por 2oC, afectando los patrones climáticos, ya que a más desperdicio de alimentos corresponden mayores emisiones de gases efecto invernadero, por el dióxido de carbono que se desprende del proceso de descomposición de los alimentos en los vertederos y, por ende, con mayor contaminación del aire y aumento de las temperaturas.

Con base en estos desafíos, se reconoce a nivel mundial la necesidad de promover cambios en los esquemas de producción y consumo de alimentos y bebidas para evitar la PDA y reequilibrar la forma en que se producen y consumen nuestros alimentos.

En el año 2020, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado el 29 de septiembre como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (PDA) para impulsar la sensibilidad colectiva a reconsiderar las cadenas de producción y distribución de alimentos de una manera más sostenible y en equilibrio con los entornos medioambientales, económicos y sociales.

En nuestro país, los datos de PDA también son alarmantes. Por ejemplo:

• En México, por cada 2 toneladas de alimentos que consumimos, 1 se desperdicia;
• Cada minuto, se acumulan 38 toneladas de alimento desperdiciado;
• Las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) que producen los alimentos perdidos y desperdiciados representan alrededor de 36 millones de toneladas de Co2 (equivalente a la contaminación de 15 millones de vehículos);
• El consumo de agua para producir alimentos que no serán consumidos equivale a 40 millones de m3, lo cual podría abastecer a toda la población de México por 2.4 años;
• Utilizamos más del 15 % de las tierras de cultivo de nuestro país (más de 4.4 millones de hectáreas) para producir alimentos que no llegarán a ser consumidos.
• En general, la presión sobre los recursos naturales está alcanzando niveles críticos ya que la producción de alimentos requiere de enormes cantidades de recursos (agua, tierra, fertilizantes, energía).

Estos datos, exacerbados por la situación de contingencia y pandemia que experimentamos desde inicio del 2020, nos indican que, para seguir operando en el sector alimenticio, las empresas necesitan desarrollar cadenas de alimentos más eficientes, sostenibles e innovadores, para volverse más competitivas y así incrementar su resiliencia a las condiciones volátiles de los mercados.

Ante este trasfondo, se presentan oportunidades para los negocios a lo largo de la cadena de alimentos –del campo a la mesa– para combatir el desperdicio de alimentos, mejorar las ganancias, recuperar y distribuir alimentos a la población vulnerable y en carencia alimentaria que, según el CONEVAL, ascienden a más de 28 millones.

Es por ello que la Red de Bancos de Alimentos, desde años, se interesa activamente para reducir la pérdida y el desperdicio, sensibilizando todos sus aliados hacia el tema, y operando la iniciativa de Pacto por la Comida que se enfoca en identificar los hotspots (puntos críticos) a lo largo de la cadena de abastecimiento, generar mediciones y brindar recomendaciones para reducir la pérdida y desperdicios de alimentos, disminuir y las emisiones de gases invernadero asociadas con alimentos y bebidas, abonando a la meta de reducir hasta un 50 % las PDA en 10 años. Dentro de un marco de trabajo colectivo y participativo, Pacto por la Comida promueve la producción de productos de bajo impacto, la recuperación de los excedentes de manera más eficiente y la distribución de estos productos excedentes a quienes más los necesitan.

Desde la Red de Bancos de Alimentos de México, todos los días trabajamos para evitar el desperdicio de alimentos y así alimentar a más personas en carencia alimentaria. Tan solo con reducir el desperdicio de alimentos, se podría acabar con el hambre en nuestro país y en el mundo.

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