Cambio climático, un problema que nos afecta a todos

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cambio climático

Danya Lucia Loustaunau Schraidt

Sustainability Associate

ProducePay

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Al momento de hablar sobre los retos globales ambientales, ¿Cuáles son los que se te vienen a la mente? Puede ser la contaminación por plásticos, el cambio climático, consumo desmedido, deforestación, degradación ambiental, desastres naturales, entre otros. Todos estos problemas vienen a causa de la actividad humana en el planeta y no es que haya uno más importante que otro, pero en este artículo me enfocaré principalmente en el cambio climático, un problema que nos afecta a todos.

De acuerdo con las Naciones Unidas, el cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Pero desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor para detonar el cambio climático. La tierra es un sistema, todo está conectado, y las consecuencias de este cambio incluyen sequias intensas, escasez de agua, incendios graves, inundaciones, disminución de la biodiversidad, etc. Según las últimas estimaciones, se espera que para 2050, el mundo sufra consecuencias muy graves si no se toman medidas para frenar este problema.

¿Te has puesto a pensar de qué manera nos afecta el cambio climático? Algunas veces pensamos: cómo algo global puede llegar a afectarnos como individuos, pero realmente nos afecta de manera directa, como por ejemplo en nuestra salud, nuestra alimentación, nuestra seguridad, por citar algunos.

La alimentación juega un papel fundamental en la salud y en el buen funcionamiento de nuestro organismo, siguiendo una dieta balanceada ingerimos nutrientes necesarios para mantenernos en forma y con energía, evitando así muchas enfermedades.

Por otro lado, el cambio climático afecta la capacidad del cultivo de alimentos y por consecuencia, afecta nuestra alimentación y nuestra salud. Sus efectos negativos ponen en riesgo la producción mundial alimentaria, generando una disminución de alimentos a nivel local y global.

El crecimiento de la población mundial y el cambio en los hábitos alimenticios incrementan la demanda de alimentos. Según el Banco Mundial, 1 de cada 9 personas padece hambre crónica, y el 12.9% de la población de los países en desarrollo está desnutrida. Esto provocará que la alimentación sea un desafío más difícil, a medida que necesitaremos producir alrededor de un 70% más de alimentos en 2050 para alimentar a una población estimada de 9000 millones de personas.

Aquí es cuando vemos la relación que tiene el cambio climático con la agricultura, los impactos negativos que se tienen son menores rendimientos agrícolas y fenómenos meteorológicos extremos, afectando los cultivos y generando desperdicios. En 2018, las pérdidas económicas debido al cambio climático se estimaron en 49 mil millones USD según datos de la ONU. El cambio climático afecta la agricultura y la agricultura incide en el problema del cambio climático. La agricultura es uno de los sectores que más emisiones genera a nivel mundial y en México ocupa el tercer lugar. Es necesario mitigar emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los entornos de variabilidad climática en este sector.

La producción de alimentos es una prioridad que se tiene que cambiar a través de la forma de hacer agricultura, por una más sustentable, eficiente y climáticamente inteligente. Debido a que esto es un tema relevante para el medio ambiente y la sociedad, muchas organizaciones internacionales están generando alianzas para sumar esfuerzos y apoyar iniciativas que mejoren la agricultura. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha financiado principalmente iniciativas de adaptación al clima en el sector agrícola.

Para atender este problema, una solución importante es la agricultura inteligente, teniendo en cuenta un planteamiento integrado se lograría producir 3 efectos principales: mayor productividad, mayor resiliencia y menos emisiones. Estas soluciones aportarán a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) especialmente los que están relacionados a la acción climática, la pobreza y erradicación del hambre.

Pero a nivel individual, ¿Qué podemos hacer para reducir nuestro impacto y contribuir a alcanzar los ODS? Cada uno de nosotros tomamos decisiones diariamente que tienen consecuencias ya sean negativas o positivas, por ejemplo, que alimentos consumimos, como nos movemos, a que iniciativas nos sumamos, entre otras. Lo que no nos hemos puesto a reflexionar es cómo un hábito tan sencillo como nuestra alimentación, tiene un mayor impacto en nosotros tanto como en el medio ambiente. Cada persona puede contribuir a reducir el impacto que tiene la alimentación en el cambio climático. Reducir nuestro consumo de carne y lácteos puede ayudar a combatir el cambio climático, y si queremos hacer un poco más podemos incorporar más vegetales y frutas a nuestra dieta, ya que genera la mitad de las emisiones de dióxido de carbono que una dieta en carne roja, según un estudio de la Universidad de Oxford.

También podemos apoyar a productores locales, comprando sus cosechas de esta manera sabemos que nuestros alimentos no han viajado largas distancias, por lo que se reducen las emisiones al momento de transportarlos. En fin, se trata de generar consciencia e intentar de aportar un granito de arena. Si juntos como sociedad, hacemos estos pequeños cambios podemos lograr grandes cosas.

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