Avance de las empresas en la implementación ESG como ejemplo los criterios ESG en la industria farmacéutica

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Por Carlos Ludlow S.

Consejero Editorial de GANAR-GANAR y Consejero Asesor de IASE INTERNACIONAL MEXICO

La International Association for Sustainable Economy (IASE INTERNACIONAL MÉXICO) y la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) organizaron el foro digital “La realidad de los criterios ESG en la industria farmacéutica”, en la que diversos expertos de la industria en el tema ESG compartieron su visión y opiniones.

La AMIIF es miembro activo de AliaRSE, la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y su consejo actual ha emprendido la tarea de avanzar en la promoción de la RSE y de la gestión con criterios ESG para asegurar la sustentabilidad e impactos positivos de la industria farmacéutica.

Tuve el honor de ser invitado a este panel, cuya grabación completa puede verse en: https://youtu.be/xpieyFO0_6E lo cual recomiendo ampliamente.

Indudablemente, esta industria ha tenido un rol muy importante en los últimos años, invirtiendo enormes recursos en el desarrollo, validación, pruebas, y oferta de miles de millones de dosis de las vacunas y de los medicamentos para que la humanidad pudiera avanzar en el control y disminución de los efectos de la pandemia por COVID que aún seguimos padeciendo. Es sabido que estos fenómenos evolucionan, mutan y es necesario la continua investigación para seguir ofreciendo alivio a las enfermedades y a los deterioros de salud que se siguen de los contagios.

Gracias al desarrollo de la medicina el impacto de esta pandemia, que, si bien llega de 10 a 20 millones de personas fallecidas, es menos del 0.5 % de la población mundial. Esto refleja un gran avance contra los 20 a 60 % fallecidos por la influenza española a principios del siglo XX y el 50 a 70 % de mortandad por la peste negra en el siglo XIV. Es evidente que esperar a la llamada “inmunización de rebaño” tiene un costo en vidas increíblemente alto. No queremos ni imaginar la hecatombe que sería la muerte de 1,000 a 3,000 millones de personas.

El avance técnico y comercial que ha facilitado la expansión de las empresas hoy tiene enfrente retos nuevos por las circunstancias del mundo de este siglo XXI. Ya desde hace unas décadas, y acelerado por la pandemia y por la altísima exposición de la población a la información periodística
y científica vía el internet y vía las redes sociales que todo lo penetran, han cristalizado un cambioen cómo vivimos, qué queremos, cómo operamos y que incluso se ha llamado un verdadero “cambio de época”.

¿Cómo vemos hoy la realidad de los criterios ESG, (ASG en español) que exigen una gestión cuidadosa, responsable y previniendo riesgos Ambientales, Sociales y en la Gobernanza de las empresas?

Ciertamente, hoy el mundo ya cambió, las sociedades son mucho más demandantes, los consumidores mucho más exigentes, a todos los grupos y gobiernos se les exige más trasparencia, participación y eficacia (o sea que cambie la realidad y también la cultura que la envuelve) para lograr una sociedad más equitativa y respetuosa del medio ambiente. Mucha tinta ha corrido a este respecto. Ni en lo ecológico ni en lo social podemos seguir el camino de “desarrollo económico” depredador y excluyente que ha caracterizado a la humanidad en los últimos 200 años, desde la Revolución Industrial.La gestión ASG/ESG es la evolución del mundo de la RSE que a su vez surgió de la filantropía y del cuidado de los más necesitados y faltos de oportunidades por parte de grupos sociales y religiosos.

Esto que era “humanitario” (y que hay que seguir haciendo) ahora es un imperativo para prevenir catástrofes ecológicas y violentas inconformidades sociales. La peculiaridad del enfoque ESG me parece que es el énfasis en detectar riesgos en el corto, mediano y largo plazo, prevenir impactos derivados de esas posibles condiciones futuras y actuar para reducirlos lo más posible. Por ejemplo, hoy las empresas farmacéuticas deben estar previendo el impacto que el calentamiento atmosférico, la escasez de agua y el cambio climático va a tener en el abasto de sus insumos agropecuarios a lo largo de su cadena de valor.

Para ello las empresas deben hacer un trabajo de tipificación de Escenarios Futuros, hacer los Estudios de Materialidad para cuantificar los posibles riesgos en su sector y en sus operaciones, y poder prevenir y adelantarse para ser sustentables y competitivos. Y el mundo actual, como ya apuntamos, exige que contribuyan a la conservación del medio ambiente, al progreso humano de los grupos desfavorecidos y sobre todo de sus colaboradores y de sus familias, y todo esto en un entorno de gestión ética, con trasparencia y sin corrupción. Esto incluirá tanto en la industria farmacéutica como en muchas otras industrias, la reducción de desperdicios y de basura (aquello que ya no queremos y no sabemos aprovechar, como los empaques de un solo uso) y el fomento de la “economía circular” que ya ha generado tecnologías para reusar hasta las materias primas más complicadas, los plásticos de todo tipo y no se diga todos los residuos orgánicos. Este estilo de gestión es el que lleva a la sustentabilidad y a la competitividad permanentes.

ESG es reducir las incidencias negativas internas y externas. La humanidad es progreso. Pero en el siglo XXI es fundamental ya dar un giro para la protección del planeta y para la reducción de la pobreza extrema y de la tremenda desigualdad que ha caracterizado al “crecimiento económico”.

Hoy vemos la presión que los fondos de inversión están haciendo para que las empresas incorporen en su gerenciamiento esta visión ESG. Está más que comprobado que las empresas que operan con esta visión y cultura tienen comportamientos más sólidos, mejores rendimientos en el mediano y largo plazo y están menos sujetas a situaciones imprevistas que implican impactos económicos y financieros que pueden llevar, incluso, al desastre.

Esto implica, obviamente, que las empresas establezcan mecanismos de información trasparentes a fin de revelar la percepción que tiene de sus posibles contingencias ambientales, sociales y de gobernanza. Los inversionistas y el público general y en especial el consumidor podrá así evaluar qué tanta relación se quiere tener con esta empresa, sea como inversionista o como consumidor, proveedor, aliado, asociado. No cabe duda de que la falta de información seguramente genera sospechas y desconfianza en dichos grupos.

Y no se diga, cuando se demuestra información errónea o perversa. Así mismo es muy importante conocer si la empresa tiene establecido un programa de capacitación para todo el personal con la ulterior certificación que IASE ofrece a fin de garantizar una visión homogénea y que todo el personal participe activamente en la generación e implementación de las mejoras para la gestión ESG.

Cada día más, la sociedad tolera menos la falta de ética

En este tema, la industria farmacéutica tiene el reto de informar a la sociedad lo suficiente de su perfil financiero a fin de que el alto costo de los medicamentos que incide en el presupuesto familiar y en las finanzas públicas sea comprendido y cada uno aprecie lo justificado que le parezca. No cabe duda de que la generación de valor de la industria farmacéutica tiene procesos técnicos, operativos, regulatorios, etc., muy complejos, larguísimos y muy costoso, pero el desconocimiento hace que se generen percepciones desfavorables en la sociedad hacia esta industria.

La solidez en la gestión y la fama pública son fundamentales en la sustentabilidad de las empresas. Lograrlo es el reto para accionistas, consejo y administración.

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