Consumo Responsable: más que una tendencia, una nueva forma de vivir

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Por: Cristian Bustos, CEO y socio fundador de Beeok*

En un mundo donde la huella de nuestras acciones se vuelve cada vez más visible, el consumo responsable emerge como un imperativo ético y ambiental. Desde hace ya algún tiempo dejó de ser simplemente una moda pasajera, para convertirse en una necesidad apremiante con la cual asegurar un futuro sostenible para las generaciones venideras. Pero, ¿qué implica realmente el consumo responsable?

En su esencia, el consumo responsable consiste en tomar decisiones informadas y conscientes sobre qué compramos, cómo lo usamos y qué hacemos con ello al final de su vida útil. Se trata de un concepto que va más allá de elegir productos etiquetados como “ecológicos” o “sostenibles”; sino que se expresa en una transformación profunda en nuestros hábitos de consumo y una reevaluación de nuestras prioridades como sociedad.

Hoy, cuando México -y el mundo- está viviendo una crisis por el agua, no se puede permitir un consumo de 380 litros diarios por persona solo en Ciudad de México, según datos del Sistema de Agua CDMX. Ni tampoco el desperdicio anual de casi 570 millones de toneladas de alimentos en el planeta.

Estas cifras no solo representan el enorme despilfarro de recursos naturales -los que no nos hemos preocupado de cuidar pensando que son infinitos-, sino que también contribuyen significativamente a la crisis climática, emitiendo toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Tan solo la industria agrícola es responsable del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según la Organización de Naciones Unidas. Además, el consumo desmedido de bienes materiales está generando una montaña de residuos que amenaza con ahogar nuestro planeta provocando mayor contaminación plástica de la que podemos manejar.

Además, el consumo responsable traspasa las fronteras de lo personal y se convierte en una preocupación social, empresarial y ética, que afecta a los sectores productivos. Entonces, ¿cómo podemos abordar este problema creciente y urgentemente relevante? En primer lugar, debemos educar y concientizar a la población sobre los impactos devastadores de un consumo irresponsable. Esto incluye promover la compra de productos locales y de temporada, así como fomentar la reparación, reutilización y el reciclaje de bienes en lugar de desecharlos indiscriminadamente.

Por otro lado, es fundamental impulsar y ayudar a las empresas para que adopten prácticas más éticas y sostenibles en toda su cadena de suministro. Los consumidores tienen un poder considerable: mediante la elección selectiva de marcas y el apoyo a empresas socialmente responsables, podemos enviar un mensaje claro de que la ética y la sostenibilidad son aspectos no negociables en el mercado actual.

En última instancia, el consumo responsable trata de cultivar una conciencia más profunda sobre el impacto de nuestras elecciones de consumo y reconocer nuestra responsabilidad individual y colectiva hacia el planeta y las generaciones futuras. Cada elección que hacemos como consumidores tiene un impacto, y es nuestro deber utilizar ese poder para impulsar el cambio hacia un mundo más justo, equitativo y sostenible.

Estamos en un punto sin retorno, los expertos estiman que cada año se consumen más y más recursos, hoy por ejemplo, necesitamos el doble de lo que la naturaleza puede darnos en su ciclo natural, por lo que hemos caído en la sobreexplotación. Si queremos tener planeta para las generaciones futuras es vital tomar acción y ser conscientes de lo mucho que impactan nuestras decisiones en el presente. Cuidemos el único lugar que tenemos para vivir. 

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